Debemos tener claro que Jimmy no será el presidente de los evangélicos, sino que ahora tiene la difícil tarea de representar a todos los guatemaltecos y trabajar arduamente para hacer cumplir la Constitución de la Política de la República.

¡Tenemos nuevo presidente! Jimmy Morales tomó posesión el pasado 14 de enero de 2016. Electo por la mayoría de personas empadronadas que se acercaron a las urnas a votar, el más inesperado de todos los candidatos de esta reciente contienda pasará a una posición única, importante y que seguramente, tendrá impacto en muchas áreas de nuestra nación.

Por: Juan Callejas
@juanfcallejasa

Por si eso fuera poco, la candidatura de Jimmy (al menos a partir de que ganó la primera vuelta) y de manera aún más fuerte a partir de su victoria electoral definitiva, fue secuestrada por el evangelicalismo guatemalteco. Digo “secuestrada” porque sin haberlo buscado, pedido o usado intencionalmente, el liderazgo evangélico de Guatemala lo auto-designó como su “ungido” y las redes sociales parecieran haber respondido de igual forma. Jimmy es evangélico, con estudios de seminario teológico, y a pesar de que no se congrega, ya tiene su círculo de consejeros que buscarán apoyarle en esta nueva aventura.

Lo que debemos tener claro como guatemaltecos, es que Jimmy no será el presidente de los evangélicos, sino que ahora tiene la difícil tarea de, desde el Organismo Ejecutivo, representar a todos los guatemaltecos y trabajar arduamente para cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de la República, documento que, en teoría, nos une como ciudadanos.

El mesianismo con el que se vive la política en Guatemala, aunado a nuestra obsesión por seguir viviendo bajo un “estado benefactor paternalista” hace que muchos de nosotros –cristianos y no cristianos– depositemos demasiada fe y esperanza en las autoridades que hemos elegido. Debemos corregirlo. Ni Jimmy ni su equipo de trabajo, ni el Congreso o el Organismo Judicial, deben o tan siquiera pueden cargar con toda la responsabilidad por el destino de Guatemala.

La incertidumbre que rodea a Jimmy en estos momentos pone a tambalear ese mesianismo y es justo en medio de esa incertidumbre que debemos levantarnos y tomar el papel que como ciudadanos nos corresponde. Ahora, la pregunta clave es: ¿cuál es ese papel?

Debemos dejar atrás el espíritu de desconfianza que ha permeado en Guatemala desde que empezaron las protestas en abril de 2015. Cuestionar todo y a todos no es sano, constructivo o productivo.

Si logramos movernos más allá de este marco mental, podremos verdaderamente empezar a contribuir al país siendo fieles y obedientes en el lugar dónde Dios nos ha puesto, con las personas que Dios ha puesto a nuestro alrededor, y cumpliendo con las responsabilidades que nos han sido encomendadas y asignadas. No se trata de buscar la gran solución universal a todos los problemas, cada uno es responsable de “su pedacito” y en la medida que tomemos consciencia de eso, podremos aspirar a ver pequeñas señales de progreso y avance.

¡Adelante! Jimmy y su equipo de trabajo a lo suyo y nosotros como ciudadanos a cumplir nuestras obligaciones, a vivir y trabajar con esperanza, y todos, gobernantes y ciudadanos, a ser cada día más humanos por la gracia de Dios en Jesús y el poder del Espíritu Santo.

 

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