Últimamente he tomado decisiones que normalmente no tomaría. He emprendido proyectos atípicos y resuelto situaciones más complejas de lo acostumbrado.

Por: Asdrubal Hernandez

¿Se te han juntado a ti también este tipo de demandas? Seguramente sí.

En ciertas etapas en proyectos y retos, nos relajamos inconscientemente cuando la demanda disminuye. Allí, Dios permite momentos que exigen acciones más allá de una dosis de adrenalina, más que improvisar decisiones o una reacción visceral. Hay momentos que requieren Liderazgo Audaz.

La Biblia describe una escena del joven pastor David, hijo de Isaí y el menor de ocho hermanos, tres de ellos, soldados del ejército de Saúl. Isaí pide a David que lleve comida a sus hermanos a la guerra. David encuentra al ejército israelita atrincherado en el Valle de Elá, del otro lado escucha gritos de amenaza de Goliat (soldado filisteo muy alto), instigándolos a pelear. El gigante lideraba la acción, él decía qué hicieran y propuso un trato: si él vencía a un representante israelita, los hebreos serían esclavos filisteos. Si alguien mataba a Goliat, sería lo contrario.

David, que llega con una mente fresca, descubre al afligido rey Saúl evitando el conflicto, tan confundido que ofrece la mano de su hija para quien venza al gigante.

David seguramente experimentó muchos sentimientos y una fuerza fuera de lo común; el premio a la valentía ofrecido por Saúl posiblemente le inspiró, la seguridad de su identidad como hijo amado  le dio templanza, el corazón de pastor y de guerrero brotó. Y sus experiencias con Dios peleando batallas justas sellaron esta mezcla. David decidió pelear.

Dios y su voluntad deben regirme. Para esto necesito estar conectado perennemente con el corazón del Padre

Saúl ve en David algo diferente: tal vez ingenuidad, imprudencia o simplemente mucha pasión, y le permite ir. Saúl le da su armadura, pero queda tirada pues la talla y peso no son para el joven pastor. En medio de aquella escena, donde quizás algunos soldados dudaron y hasta envidiaron a David al tallarse la cota de malla de bronce y la espada real, él los desconcierta dirigiéndose al arroyo cercano. Nadie imaginaba que saldría del margen del riachuelo embolsando unas piedras, tomando su vara de pastor y una honda.

Saúl envió a un joven valiente (o con instinto suicida), con piedras, un palo y una honda a enfrentar al gigante.

David venció al primer golpe, sabemos la historia. Dios lo respaldó. La audacia de David le dio el liderazgo, Goliat lo perdió y Saúl hacía rato que no lo tenía.

Probablemente no es obvia la necesidad de un liderazgo audaz como el de David; pero cuando una audacia inspirada por Dios aparece, todo cambia.

Soy un líder audaz cuando:

1. Reconozco que soy hijo amado de Dios
David conocía su identidad, dónde vivía, quién era y que disfrutaba del respaldo sobrenatural de Dios en su vida. Al llegar a Elá, venía de disfrutar las bondades de ser un hijo privilegiado de Dios.

2. Aligero el peso extra
No solamente de armaduras e identidades ajenas, sino también impidiendo que la incomodidad, la crítica y los paradigmas para alcanzar retos dirijan mi liderazgo. Dios y su voluntad deben regirme. Para esto necesito estar conectado perennemente con el corazón del Padre, esto me permitirá reconocer su voz mientras estoy bajo presión, soy probado o criticado. Elijo Su voz y Su dirección. Aligero el peso extra también, cuando descarto las armas equivocadas, le pido a Dios que me ayude a discriminarlas y a elegir una estrategia para aplicar lo que tengo.

3. Me preparo a diario mejorando mis rutinas
Seguramente no pelearemos con fieras para rescatar ovejas. Pero lo que deba hacer para prepararme con tiempo, debo hacerlo. Cuando la oportunidad llega, ya es tarde para prepararnos. El LIDERAZGO AUDAZ no empieza a preparase y activarse cuando hay una crisis. Ha aprovechado las oportunidades cuando han surgido. David lo hizo. Solamente necesitó un disparador para consolidar y usar toda su preparación.

  • Mejoro mis rutinas cuando dejo atrás la ingenuidad.

Dejen atrás sus caminos de ingenuidad y empiecen a vivir; aprendan a usar el buen juicio. Proverbios 9:6 NTV

Un joven puede ser inocente, pero no puede ser ingenuo. Un líder, menos. Por la ingenuidad, muchos líderes han fracasado cuando se esperaba más de ellos. David no cayó en el juego mental de Goliat. Saúl no venció, fue David. David era el líder, el hombre de Dios para el trabajo.

4. ACTÚO con determinación conociendo el consejo de mi PADRE. El necio desprecia la corrección paterna, el que observa la advertencia se hace SAGAZ. Proverbios 15:5 BLP (Énfasis mío)
La sagacidad nace en nosotros, cuando estamos atentos a la enseñanza del Padre y atendemos sus advertencias. La sagacidad nos da presteza, nos vuelve ágiles, permite adelantarnos a las situaciones, permite ver lo que otros no ven.

Estoy seguro que hay circunstancias en tu vida que requieren una perspectiva como la que llevaba David: amplia. Hay situaciones en tu matrimonio, organización o iglesia que están requiriendo una iniciativa, no un capricho ni una decisión al azar. Estoy seguro que alguien necesita ver la audacia, la intrepidez de un líder conforme al corazón de Dios. Ése eres tú. Sólo considera estos pasos, prepárate antes de llegar al borde de la necesidad, revisa tu corazón y verás que Dios te ha estado equipando.

Él ha estado aguardando, esperando que despierte ese LIDER AUDAZ que hay en ti. Anhela verte en acción, poniendo en práctica todos los talentos y habilidades que te ha dado y por sobre todo, dependiendo de Su corazón. Tienes lo que se necesita, sólo necesitas activarlo.

 

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