Sin duda alguna estas noticias nos llenan de mucha emoción, sucedió en la penitenciaría de San Francisco Gotera en Morazán, de El Salvador. Allí cientos de hombres se reúnen diariamente para leer la biblia, orar y compartir un momento de devoción.

Claro está que hay muchas personas violentas y culpables de delitos atroces; sin embargo también hay muchos que ya han entregado su vida a Cristo.

El País, declaró que la prisión sufrió una transformación y que los —1.600— prisioneros han sido cambiados y restaurados, muchos de ellos rivales entre si. De esa manera hay alrededor de 1.600 personas que han recibido a Cristo y que se congregan todas las mañanas a leer su palabra ¡en una prisión!

La mayoría han sido condenados por asesinato, violación o extorsión. Ahora se sientan en el suelo en filas, sosteniendo sus Biblias.

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