El pastor Amin sirve al Señor en un país de Asia Central mediante la plantación de iglesias, la organización de escuelas misioneras y campamentos de verano para los niños musulmanes, así como la fundación de un centro de rehabilitación para drogadictos y alcohólicos, muchos mencionan que es uno de los pastores más gentiles de aquella región. No obstante, él recibe el mismo tipo de amenazas de muerte que las que llevaron al asesinato de un compañero pastor hace algún tiempo.

Amin solía ser un líder juvenil en la iglesia. Organizó viajes evangelísticos para jóvenes a ciudades y pueblos donde predicaban el evangelio a los musulmanes y distribuían Biblias y literatura cristiana entre ellos. También trabajó como diácono en la iglesia durante muchos años en donde ayudó a otro pastor llamado Rashid. Hace varios años, él le dijo a Amin: «Siento que la muerte por el Evangelio me sigue. Pero no me voy a esconder. Estaré exactamente donde Dios quiere verme.»

Un día, Rashid salió de “la casa de oración” y entró a su coche. De repente, un hombre con uniforme de camuflaje que llevaba una máscara negra se acercó al vehículo, sacó una pistola y le disparó a través de la ventana. La bala impactó en la cabeza de Rashid y murió en el acto.

El asesino nunca fue encontrado. Amin y otros cristianos se lamentaron por la pérdida de su amigo y mentor espiritual, pero él continuó trabajando para el Señor. Amin es ahora pastor de una iglesia grande que se compone principalmente de ex musulmanes.

Una pareja cristiana, Shamil (47) y Aisha (43), miembros de la iglesia de Amin, eran musulmanes devotos hace un par de años. Pero Jesús llegó a sus corazones en la iglesia de Amin través de los testimonios y relaciones. Ahora se dedican a predicar el Evangelio, sin temor, a sus amigos y parientes musulmanes. «Queremos compartir a Cristo en nuestro idioma nativo. Esto es muy importante porque los musulmanes en este país llaman a Cristo ‘un dios ruso’. Queremos ayudarles a aceptar la verdad.»




Amin también ha desarrollado un ministerio de rehabilitación en ese estado. Cada año, docenas de drogadictos y alcohólicos reciben sanidad en el centro de rehabilitación fundado por Amin. Murad, de 42 años -uno de los rehabilitados que vino a la fe a través del testimonio de Amin- compartió: «Hace varios años, mi cuerpo estaba casi destruido a causa de las drogas. En el centro de rehabilitación, escuché acerca de Cristo. Me di cuenta de que Él me amó toda la vida y pude ganar. »

Ahora Murad es un líder de grupo en casa. Hace un par de meses, Amin fue llamado al servicio de seguridad federal:

«Los oficiales me dijeron que tenían indicios de que los extremistas estaban planeando matarme a mí y a mi familia. Me dijeron que tenía que tener cuidado y detener mi ministerio. Dijeron que sería aún mejor si dejaba el país definitivamente. Hace sólo un par de semanas, he recibido otra advertencia de ellos.»

Las amenazas se produjeron cerca de casa cuando unas personas agresivas se presentaron en su puerta varias veces. Una vez, dos tipos que parecían ser muy agresivos llegaron a su casa y tocaron la puerta. Cuando Amin abrió, le dijeron que saliera. Uno de ellos dijo:«Soy un fiel musulmán, así que tengo que participar en la ‘yihad’ (guerra santa islámica, con lo cual se refería a matar a los infieles y pecadores) para hacer la voluntad de mi Dios.»

«Hágalo si es necesario. Aquí estoy.» Amin respondió en voz baja. Los atacantes se vieron sorprendidos por su coraje y calma. Después de varios minutos de conversación, el hombre musulmán admitió: «Vine a matarlo porque predica acerca de un Dios extraño y convierte a fieles musulmanes en cristianos, pero algo me lo impide. No entiendo lo que está pasando, pero vendré otra vez.»

Amin parece protegerse emocionalmente de los acontecimientos. Sin embargo, está claro que se da cuenta de lo difícil que es para su esposa, hijos y para él mismo a vivir en constante peligro. Open Doors, ministerio de la iglesia perseguida, les proporcionará una estancia temporal en una casa de seguridad para que puedan descansar y regresar cuando sientan que es el momento adecuado.

Este año, el objetivo de Amin es preparar líderes cristianos que pueden continuar su ministerio, para que el Evangelio no sea obstaculizado. Amin ha seleccionado cinco hombres, ex musulmanes, por los que ora y les enseña a ser líderes y pastores.

En el país de Amin, el Islam radical está en aumento, lo que hace la situación más difícil para el pequeño grupo de cristianos. Pero Amin continúa su ministerio allí. Se hacen eco de las palabras de su fallecido mentor: «Nunca me voy a esconder.»

*Los nombres fueron cambiados por razones de seguridad

Noticia en colaboración con Open Doors. 

 

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