Dios nos permite a los seres humanos descubrir tesoros especiales para agregarnos valor y que, a través de ellos, podamos hacer de nuestro caminar una vida alineada a Su voluntad.

Se cuenta que en cierto momento había que remodelar el edificio donde se reunía una Iglesia. Para ello, era necesario demoler la construcción antigua y construir una nueva. Cuando empezaron a quitar las láminas se empezaron a despegar oraciones viejas que se habían quedado trabadas entre el cielo falso y la lámina. Oraciones que, probablemente por falta de impulso y poder no lograron despegar más allá del techo.

Por: Rony Madrid

Seguramente sabe que esta historia no es cierta, por lo menos de manera literal, pero ¿qué de la semejanza que puede tener en nuestra realidad?, ¿realmente estaremos conscientes del poder que tiene la oración? Sí, hablo de PODER, porque la oración tiene el poder para transformar.

Dios nos permite a los seres humanos descubrir tesoros especiales para agregarnos valor y que, a través de ellos, podamos hacer de nuestro caminar una vida alineada a Su voluntad.  Hoy quiero compartir con usted uno de esos tesoros que Dios me ha permitido encontrar, el cual tiene que ver precisamente con la oración. Se trata de la oración centrada en el proceso de muerte, resurrección y ascensión de Jesús.  Es a través de este proceso por el que pasó Jesús, que nuestra oración puede cobrar, no sólo una nueva perspectiva sino llevarnos a nosotros mismos a un nuevo nivel de comunión con Dios y oportunidad de disfrutar las bendiciones que cada uno de estos pasos representa a nuestras vidas.

En primer lugar le invito a orar tomando el lugar en la muerte de Cristo, es decir crucificar todo pecado que hayamos cometido, entregar toda tentación a la que esté siendo expuesto y deshacerse de toda enfermedad por la que esté atravesando. Pablo lo dice de la siguiente forma en Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” La cruz es el lugar de la muerte.

Al estar usted en oración, el Espíritu Santo le podrá mostrar otras cosas que no están bien y que usted debe llevar a la cruz.

Al orar identificándonos en la muerte de Jesús, lo que hacemos es tomar la victoria sobre aquello que intenta destruirnos. Ore crucificando sus propios deseos de gloria, poder y honra para que Dios pueda vivificarlo conforme a Su voluntad.

La oración de poder empieza crucificando todo lo que no está bien. Al estar usted en oración, el Espíritu Santo le podrá mostrar otras cosas que no están bien y que usted debe llevar a la cruz. Cuando usted siente que ha logrado crucificar todo lo que a Dios no le agrada, puede pedirle al Espíritu Santo que le ayude a tomar su lugar en la resurrección de Jesús.  De esto le hablaré en la próxima entrega de este material.

Publicado por primera vez: 24 julio de 2014

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