Si usted es como la mayoría de la gente que yo conozco, tiene al menos un sentido general sobre que debe tratarse su vida.

Posiblemente se vea usted mismo como un educador, un organizador, un protector o un gerente. Desde que yo era un adolescente, he sabido que fui llamado a ser un líder espiritual, igual que mi padre y mi abuelo que sirvieron por muchos años como pastores de iglesias.  Pero el tener un sentido general del propósito no necesariamente le da a usted o a mi mucho detalle acerca de cómo se vera en la practica.  Y ahí es donde entra en juego el entender la causa dentro de usted.

Por: Mathew Barnett

Las encuestas nos dicen que decenas de millones de personas ­–casi la mitad de todos los adultos– admiten que todavía están buscando entender el significado y primordial propósito en sus vidas.  Las investigaciones confirman que una inmensa mayoría de personas –más de tres de cada cuatro adultos– dicen que quieren marcar la diferencia en el mundo; que sus vidas dejen a los demás algo duradero y positivo.  Pero las estadísticas muestran además que la mayoría de gente se aferra a esa esperanza como algo que pudieran experimentar en el futuro; no es una realidad del presente para ellos.  En otras palabras, muchos de nosotros no conocemos la causa que le dará a nuestra vida una realización genuina.

 Con el riesgo de ofenderle, permítame señalar que excusas como estas son arrogantes: “Yo no puedo hacer algo grande. No tengo educación.” o “Mi vida es un desastre. He sido física y emocionalmente abusada. No estoy lo suficientemente fuerte para ayudar a otros; por poco y no me puedo ayudar a mi mismo.” etc.  Estas declaraciones sugieren que según su criterio, vivir una vida exitosa se trata de cómo se ve usted mismo, que puede hacer con sus talentos y habilidades naturales, y cuando cree sentirse preparado para hacer algo grande.

Por un lado usted no le da a Dios suficiente mérito, no el suficiente para creer que Él nunca lo programaría para el fracaso, que Él desea que usted optimice su viaje por la tierra, y que Él le ama tanto que está ansiosamente esperando por la oportunidad de asociarse con usted para tener un impacto asombroso en las vidas que están a su alcance tocar. Por el otro lado, usted se está otorgando demasiado mérito. Claro está, usted puede tomar decisiones, pero al final de cuentas no está realmente en control de su lugar en el mundo, lo está Dios.

Por lo tanto, no se conforme con excusas débiles acerca de sus inhabilidades, falta de experiencia, temor, lo ocupado que está, necesidades personales u otros obstáculos.  Todas estas son distracciones que lo alejan de la verdad.  Hemos visto literalmente a miles de personas venir a través del Dream Center que eran adictas, abusadas, prostituidas, abandonadas, incapacitadas, usted nómbrelo, nosotros lo hemos comprobado.  A pesar de tales barreras, muchas de esas personas trascendieron sus desafíos y limitaciones escogiendo confiar en Dios, corrigiendo su vida, adoptando una perspectiva realista acerca de la vida y buscando la causa que Él inculcó en ellos. Nunca es fácil –siempre existe un precio que pagar– pero la gente invariablemente testifica que su compromiso a la causa elevó su vida a un nuevo nivel de trascendencia y satisfacción.  Y existe un beneficio escondido en ser fiel a su causa.  En cada caso, escuchamos a nuestros voluntarios en el Dream Center explicar que a pesar de que su motivación era ayudar a otros, sienten que ellos son lo que más han sido ayudados.

Tomado del libro: «La causa dentro de ti»

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