La iglesia tiene el gran compromiso de evitar que la era postmodernista no se convierta en la era “postcristiana”.

Se define a la era postmoderna como el período en el cual se ha superado o generado oposición a tendencias alcanzadas durante la era moderna. Wikipedia define esta etapa como un amplio número de movimientos, incluyendo artísticos, literarios, culturales y filosóficos generados a finales del  siglo XX y que se extienden hasta hoy.

Por: Walter Martínez

El postmodernismo no es en sí una nueva concepción del mundo, sino una multiplicidad de concepciones.  Esta visión postmoderna es una especie de sublevación a las conclusiones y creencias alcanzadas en la era del modernismo.  El postmodernismo pasa a ser un pluralismo de lenguajes, de formas de expresión y de creencias existenciales.

Se considera que la Postmodernidad es una época donde se renuncia a la idea de progreso, se produce un cambio en el orden económico capitalista, pasando de una economía de producción hacia una economía del consumo.

Un punto importante en esta tendencia filosófica es que desaparecen las grandes figuras carismáticas, y surgen infinidad de pequeños ídolos que duran hasta que surge algo más novedoso y atrayente.   Es por eso que vemos aparecer tantos líderes efímeros, películas de súper héroes y tendencias religiosas de casi cualquier índole.

Un punto clave es el de la identidad, esto es alarmante, ya que ha generado por ejemplo, un mayor número de hombres y mujeres que se declaran bisexuales u homosexuales. Esta falta de identidad es incluso apoyada por legislaciones de muchas sociedades que en el afán de buscar ser tolerantes y flexibles, rompen con convicciones que nos han marcado por siglos.

Ser flexibles jamás debería confundirse con retorcer o cambiar los fundamentos escritos en la Biblia.

Hablando de flexibilidad, las sociedades postmodernistas comparten la opinión de estar abiertos al futuro, porque para el futuro es atrayente, pero desde una perspectiva equivocada.  El futuro es fascinante para el cristiano porque al hablar de futuro nos referimos al regreso del Señor Jesucristo; pero ser flexibles jamás debería confundirse con retorcer o cambiar los fundamentos escritos en la Biblia.  Bajo ningún argumento de época o moda debemos ceder y abandonar los sólidos pilares de la verdad bíblica.

La iglesia tiene el gran compromiso de evitar que la era postmodernista no se convierta en la era “postcristiana”.  Debemos evitar que decaiga el valor de los principios ensañados por Jesús.  No matar, no robar, no adulterar… son principios que deben estar vigentes y no sujetos a una tendencia filosófica.  La iglesia, en mi opinión, es la principal responsable de guardar estos principios y propagarlos.  Ahora más que nunca debe generar influencia, ya que somos mayoría muchos países de Latinoamérica y Estados Unidos.

Publicado por primera vez: 2 marzo de 2015

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