LA BENDICIÓN DE UNA ALIANZA

Por: Redacción Revista actitud


Cuando se buscan las oportunidades se pueden lograr grandes cosas.

Además de ser un ejemplo de perseverancia y esfuerzo, es el fundador de Ventas Unidas, S.A., su nombre, Edgar Solórzano quien nos enseña que para emprender y ser exitosos no se necesita nacer en abundancia ni tener doctorados, sino que más importante es tener un espíritu de luchador y el deseo de sobresalir ante las adversidades de la vida.  Empezando como un viajero, hoy día tiene una empresa establecida en Guatemala y Honduras, y habiendo empezado a trabajar desde muy corta edad, hoy en día, puede pasar más tiempo con su familia y gozar de una vida tranquila y segura.  Su éxito es una muestra más de que cuando se buscan las oportunidades se pueden lograr grandes cosas; don Edgar no pudo dejar pasar por alto el significado del poder de una alianza, y se mostró sinceramente agradecido con su socio, con quien comenzó su emprendimiento y hoy después de 42 años aún trabajan juntos

Don Edgar ¿Podría contarnos un poco de su infancia? 

Nací en El Salvador, a la edad de 8 años salí de mi casa y me fui a la calle.  Comencé ganándome la vida vendiendo periódicos, haciendo mandados, tuve que dormir en parques y, a la edad de once años, me puse mi primer par de zapatos; mi educación fue primer grado de primaria únicamente, y para subsistir, compraba playeras y pañuelos y los iba a vender al parque de mi pueblo, fue así como empecé a introducirme en las ventas.

EDGAR SOLORZANO

EDGAR SOLÓRZANO

¿Cómo empezó Ventas Unidas?

En el año de 1959 me vine a la capital, vendía relojes en los departamentos, entre otras cosas, así fue por algunos años.  En 1965 me fui a emplear como viajero a una  empresa de El Salvador llamada Industrias Topaz, S.A., estando como viajero de ellos, como ya conocía Guatemala, les propuse abrir mercado aquí y me vine, pero como no se podía atender bien de esa manera, me dijeron que me viniera de una vez como representante de Industrias Topaz.  Luego montamos una distribuidora; cuando llegó el nieto del dueño de la empresa, le invité a hacer sociedad conmigo, siendo así como dio inició nuestra empresa, ahora llevamos 42 años de ser socios.  Con mis ahorros y queriendo ser independiente, abrí un almacén en la 18 calle.  Me abrí campo con varias fábricas grandes de El Salvador, distribuyendo producto aquí en Guatemala, así empecé.

Fue en 1980 que fundé Ventas Unidas S.A., y en 1985 mi socio aceptó que se abriera una fábrica aquí y así fue como se empezó a fabricar en Guatemala, el producto que nosotros vendemos.  Esta ha sido la trayectoria, de el deseo de superarse que todos tenemos, aprendí muchas cosas tales como: diseño, administración, ventas y por supuesto que me he desarrollado; no tengo una educación formal, pero de una forma empírica me he formado; no tengo ningún complejo, me desenvuelvo en cualquier tema, en cualquier estrato social, he manejado negocios de muchos niveles, he viajado, he negociado con proveedores de China, Brasil, Colombia y Estados Unidos.  A grandes rasgos en diciembre de 2009, después de 38 años de manejar la compañía me retiré, y mis dos hijas se han quedado manejando la empresa.

¿Qué cosas le ayudaron a crecer?

Agradezco mucho a mi socio, porque lo que yo aporté nada más fue conocimiento de mercado y las ventas que desarrollaba, y por supuesto gracias a Dios que me abrió las puertas para ir creciendo sin prisa.

Al principio ¿Qué marcas vendían?

La primera fue New York, única en ese tiempo.

¿Cómo se fueron dando las demás marcas?

La segunda era Branson, luego Adolfo; mi socio tuvo la oportunidad de ir a Francia y hablar con Pierre Cardin, y fue él quien hizo toda la labor para que tuviéramos la marca.

En Guatemala ¿Cuántas tiendas tienen?

Hay 14 tiendas y 500 clientes de almacenes individuales.

¿Qué claves daría a los emprendedores para alcanzar el éxito?

Hay algunos factores: trabajo, honradez y perseverancia, estos son elementos que lo ayudan a uno a poder desenvolverse.  La persistencia es clave, yo no he dejado de trabajar desde los ocho años.

¿Cómo hizo para pasar tiempo con su familia trabajando tanto?

Hace muchos años, que por medio de mi congregación aprendí a tener cuatro áreas definidas en mi vida: la primera, amar a Dios; la segunda, mucho trabajo; la tercera, mi familia; y la cuarta, la sociedad.  Yo sé que éstas son básicas, siempre hay tiempo para todo, es bíblico, lo único es saber adecuar todo.

¿Qué papel juega su vida cristiana con la empresarial?

Siempre he sido laico, desde 1969 he trabajado en la obra de Dios y en lo secular, en los últimos 26 años, he servido en la iglesia, he estado a la par del pastor Jorge H. López, el me ha dado el privilegio, ya tengo 24 años de ser anciano de la iglesia y he tenido el privilegio de predicar, es decir, me mantengo activo dentro de la congregación.

Ahora ¿Qué tiempo le dedica al trabajo?

Hago un par de actividades, de proyectos que estamos desarrollando, pero tranquilo.

En Guatemala se dice que una persona de escasos recursos no puede emprender, pero el ejemplo de don Edgar nos dice que si se puede. Don Edgar logró abrirse brecha, y sin ser muy fanático, pero tomado de la mano de Dios, quien siempre ha estado él, no se atribuye ninguna gloria, está consiente que sus éxitos no se hubieran dado sin la bendición de Dios y sin el deseo conque todos nacemos de superación, al cual sólo hay que agregarle esfuerzo y trabajo constante.  ¡Se pueden lograr grandes cosas! Eso es algo que creo firmemente.  Concluyó diciéndonos don Edgar Solórzano.

Deja tu comentario:

comentarios