Aún no encuentro una agenda que tenga 465 días o que traiga triple saldo (como si fuera tiempo de aire) para disfrutar más los fines de semana. O un bonus week, como esos discos que traen canciones extras y las puedes disfrutar, sintiendo que no pagaste por ellas, sino son un valor agregado a tu compra.

Todos tenemos muchos deadlines que cumplir, y cuando Dios te llama al ministerio las cosas no cambian mucho, sólo que tienes más y más deadlines que cumplir.

Pero no pienso cambiar esta fórmula.  Al menos, no hasta que Dios me informe de lo contrario.

La publicidad me llegó temprano. Aunque tengo que reconocer que mi fugaz paso, por la facultad de Medicina y Arquitectura, no le hizo mucho bien a mi Curriculum Vitae. ¡Wow! pero Dios tenía un diseño perfecto para mi vida: la fotografía.

Una parte muy importante de mi trabajo como fotógrafo comercial, ha sido fotografiar modelos, y aunque la mayoría de personas (creyentes en un gran porcentaje), podrían asegurarme que fashion photography y el cristianismo no combinan, la verdad es que Dios nos ha permitido con Mayra (mi hermosa esposa de ojos azules), mostrarle a muchas jovencitas de varios países de América, que amar a Dios no es sólo para monjes en trajes naranja, sino también para ellas, en su acelerado mundo de Hillfiger y Armani.

Afuera es donde Hillsong no es famoso y piensan que Dante Gebel es un escritor del siglo dieciocho.

¿Saben por qué las iglesias necesitan montar grandes campañas evangelísticas en los estadios? Porque perdimos el contacto con la gente de afuera. Así de simple.

La iglesia necesita trabajar más tiempo afuera que adentro. Afuera es donde Hillsong no es famoso y piensan que Dante Gebel es un escritor del siglo dieciocho. Afuera es donde no conocen a tu pastor, ni saben que cantas en el grupo de alabanza.

Afuera es donde Jesús vivió y murió. Afuera le dio de comer a cinco mil.  Afuera estaban los endemoniados.  Allí también estaban los cojos, los mancos y los ciegos.  Afuera estaba la mujer samaritana.  Al Sermón del Monte se le conoce así, porque fue en el monte y no en el templo. Llegará el tiempo donde nos convendrá más estar adentro, pero hoy, lo nuestro es servir afuera. No concibo el trabajo y el ministerio al mismo tiempo, sin que ambos se conviertan en una sola cosa.  Bien dice la Escritura que nadie puede servir a dos amos, porque terminará aborreciendo a uno de los dos.

Por eso sigo siendo fashion photographer, porque Dios me abrió esa puerta para testificar lo que Él hizo en mi vida. Dios me conceda el privilegio de levantar discípulos a los que les guste hacer fotografía, pero sobre todo que amen el servir al Señor.

¿Pero es un negocio? Claro que sí, pero también es una plataforma de evangelización. Dios sabe cuántos desvelos nos cuesta mantener estos dos frentes de batalla.  Siquiera hubieran más “fotógrafos-pastores”, más “ingenieros-profetas” o más “apóstoles-meseros” “¿Qué tal una evangelista-enfermera?” o “¿Un albañil-maestro?”  Los avengers nos harían los mandados.

¡Haz carpas! ¡Haz carpas! ¡Haz carpas!

Cristo viene pronto, y mientras tanto, trabaja tan duro como te den las fuerzas. Pienso que bajo esta perspectiva, un cristiano emprendedor necesita por lo menos desarrollar tres fortalezas:

  1. Consistencia: Prefiero ser 20 veces el segundo lugar, que una vez el primero.  Veo que muchas personas fracasan aún antes de empezar algo, porque sencillamente les faltó consistencia. No sólo en lo que hacían, sino en lo que pensaban. No puedes emprender algo sin de verdad desearlo. Por ejemplo, un equipo de fútbol consistente quizá no es aquel que siempre gana, pero sí es aquel que nunca pierde por goleada. La inconsistencia nos va pasar la factura.
  2. Enfoque: Tanto en el trabajo como en el ministerio, mantenerte enfocado produce buenos resultados. No dejes que las personas desenfocadas te desenfoquen.  Esta es una pandemia.  Los emprendedores siempre tienen la meta a la vista.  Los deportistas de alto rendimiento son un buen ejemplo de enfoque.  Ellos siempre están pensando en nuevos eventos para competir.  Si fracasaron en uno, seguramente ya tienen a la vista otra competencia donde pueden llevarse una medalla.
  3. Pasión: ¡Por el amor de Dios! hazlo todo con pasión. Ama lo que haces y tendrás éxito.  Duele ver a personas que trabajando como autómatas parecen no tener voluntad. Pasión es la diferencia entre emprender y conquistar. La pasión hace que la gente ordinaria se convierta en extraordinaria.

Doña Blanquita, la señora que hace los tamales para el sábado es una mujer con pasión. Don Vicente, el heladero, te vende los helados con pasión; hasta el Lic. Rodas, que te vende un seguro funerario lo hace con una gran pasión.

Un hombre o una mujer con ministerio no pueden ser mediocres en lo que hacen, y si al final del día vamos a hacer esperar al cliente, más nos vale que sea un producto de gran calidad.

Por último, les exhorto a la perfección. Asegúrense de ser los mejores. Menos de eso no le sirve a nadie. Un hombre o una mujer con ministerio no pueden ser mediocres en lo que hacen, y si al final del día vamos a hacer esperar al cliente, más nos vale que sea un producto de gran calidad.

Me molesta cuando me dicen que un cristiano hizo un trabajo de pésima calidad.

Hazle un favor al reino de Dios: Haz las cosas con excelencia ¡Así también se predica a Cristo!

 

Publicado por primera vez: 29 agosto de 2012

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