El cáncer es una de las enfermedades que afecta a millones de personas en el mundo, destruyéndolas progresivamente hasta acabar con sus vidas.

De todas las personas que sufren esta enfermedad, hay un porcentaje mínimo de gente pudiente que logra consultar a los mejores especialistas, consiguiendo renovar su estado físico notablemente.

Claro está que no todas las personas tienen este privilegio, y en una sociedad tan subdesarrollada como la nuestra, sufrir este tipo de enfermedades resulta ser mortal.

Desde hace aproximadamente ocho años, se fundó el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) que se especializa en atender a personas con cáncer, hasta el momento, es el único hospital en Guatemala abierto a todo público que se especializa en dicha enfermedad.

La Unidad de Cuidados Paliativos, que se encuentra dentro del INCAN, se encarga de eliminar los diversos síntomas que produce el cáncer, especialmente el dolor, además de brindar ayuda psicológica.

La idea de incorporar una unidad como esta, nace debido a la necesidad que existía en el país al no haber una institución que se encargara de aliviar los síntomas que produce una  enfermedad terminal como lo es el cáncer, proveyendo calidad de vida sin sufrimiento,  brindándole el apoyo y ánimo necesario a cada uno de los pacientes.

Dentro del equipo de esta unidad se encuentra Mariela de De la Cruz; ella, es la psicóloga del centro, y su labor ha tomado gran importancia dentro de dicha unidad ya que además de brindar ayuda psicológica a los pacientes se ha encargado de animar y motivar a las personas,  ayudándolos a no perder la esperanza en el peor momento de su vida, encontrando refugio en la palabra de Dios.

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Mariela de De La Cruz durante la entrevista en el hospital de canceróloga INCAN.
/ Foto Revista actitud

Debido a la falta de información que existe en el país, muy pocas personas conocen la existencia de esta institución, siendo este uno de los factores, además de ignorar que son portadores de la enfermedad, ya que la mayoría de los pacientes que asisten la Unidad de Cuidados Paliativos lo hacen hasta la etapa 3 o 4 del cáncer, siendo estas las etapas terminales de la enfermedad. Mariela comenta que es importante que la gente comprenda que el cáncer es una enfermedad grave que acaba con la vida de quienes la padecen si no son tratados a tiempo, y aunque esta unidad no es gratuita, está al alcance económico de la mayoría de la población del país; aunque, también comenta que cerca de un 90 % de las personas que asistían a la unidad lo hacían porque el gobierno brindaba un techo presupuestario para que la gente recibiera el tratamiento gratuito, pero, a partir de agosto del 2015 se eliminó dicho presupuesto y las personas ya no reciben más ayuda, reduciendo el número de pacientes.

El apoyo que brinda a los pacientes se ve reflejado en el cambio de pensamiento que ellos muestran ante una situación dura, con sus consejos ha ayudado a restaurar relaciones y familias

Mariela ha apoyado a cada paciente, la esperanza que siembra en las personas a través de la palabra de Dios ha sido uno de los grandes éxitos del tratamiento; ha compartido con todo tipo de personas y las ha ayudado a encontrar su propósito de vida; a pesar de que físicamente se encuentren mal, su interior es renovado. Ella entiende que su llegada a esta unidad ha transformado su vida y la de las personas a las que ha animado a seguir adelante, comprendiendo que las personas no solamente necesitan ayuda física, sino también apoyo moral y espiritual.

Con esta experiencia, Mariela ha comprendido que hay mucha gente que aparenta llevar una vida tranquila, pero en realidad es una vida perturbada que necesita saber que aún hay esperanza a pesar de las circunstancias por las que atraviese. El apoyo que brinda a los pacientes se ve reflejado en el cambio de pensamiento que ellos muestran ante una situación dura, con sus consejos ha ayudado a restaurar relaciones y familias. Su afán por satisfacer los últimos deseos de sus pacientes ha sido tal, que dentro de la unidad ha organizado desde un bautizo hasta una boda, todo, con el fin de cumplir algunos de los últimos anhelos que hay en el corazón de los pacientes.

Después de todas las vidas que ha visto marcharse de este mundo, Mariela más que ser psicóloga, se ha convertido en la amiga de cada uno de ellos, logrando transformar sus vidas y alentándolos a concluir su vida con valor y paz.

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