La corrupción podría ser el tema más discutido este año en Guatemala. Sinceramente, esto afecta no solo a un gremio, sino a todos, ya que la corrupción no es un asunto de posición, sino de corazón. De allí que los ministros espirituales debemos evitar caer en los siguientes errores para no socavar la influencia.

Por: Edmundo Guillén

Caer en la codicia. Es el deseo desmedido por las riquezas. La Biblia asocia la codicia con dinero, personas y objetos. Pablo indica que el origen de los males es el amor egoísta al dinero. 1 Timoteo 6:10 TLA “Porque todos los males comienzan cuando solo se piensa en el dinero. Por el deseo de amontonarlo, muchos se olvidaron de obedecer a Dios, y acabaron por tener muchos problemas y sufrimientos”. Las maldades que comete el ser humano, tienen como origen la ambición y la codicia. La Biblia en 2 Reyes 5:20-27, enseña que Giezi, por codiciar, mentir y recibir las riquezas del general Naamán fue castigado con lepra. No permitas que tu influencia se pierda por  la codicia.

Cuida tu testimonio y credibilidad, administrando bien el dinero de la organización a la que perteneces.

Caer en la avaricia. Consiste en el afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Moisés promovía líderes que  repudiaran la avaricia, Éxodo 18:21. Salomón en Proverbios 28:16 aconsejó al liderazgo político  a no ser avaros para prolongar su gestión. En el Nuevo Testamento era virtud indispensable no caer en la avaricia para ejercer el liderazgo con solvencia. Pablo aconsejó a los líderes de la iglesia, en 1 Corintios 15:11 a no relacionarse con aquellos que profesando la fe fueran avaros. Todo líder, principalmente el cristiano puede vencer la avaricia y la codicia, siendo generoso. W. Buffet, dijo: “Si el dinero no es para compartirlo ¿entonces para qué es?”

Caer en el robo. Quedarse con dinero y objetos ajenos es pecado. Hay líderes sociales, políticos, educativos y lastimosamente hasta eclesiásticos que roban. Cuida tu testimonio y credibilidad, administrando bien el dinero de la organización a la que perteneces. Algunos líderes caen en la tentación, tomando dinero por medio de un “auto préstamo” asumiendo que pronto lo repondrán. El robo más que asunto económico, es debilidad de carácter. La transparencia en la administración de las finanzas solidifica y acrecenta la influencia de un líder.

Caer en la malversación de fondos. Desviar fondos de un proyecto a otro, causa desaliento, inconformidad y desconfianza del liderazgo. No es desviar el dinero de la organización a los bolsillos personales del líder, pues eso sería robo, sino desviarlo a otros proyectos o necesidades de la misma organización.

Caer en deudas. Pedir prestado a los colaboradores, a veces causa subordinación emocional en la persona. Los líderes pierden influencia ante sus seguidores al pedirles dinero prestado, más aún, cuando no lo pagan. Pedir prestado con la intención de no pagar es una forma de robo, por lo menos así lo siente el acreedor. El líder debe procurar no pedir prestado y cuando le sea inevitable, será más recomendable solicitar el préstamo a un colega o a un amigo de confianza, que no esté subordinado a él.

Si tienes deudas, te comparto tres consejos: 1. Haz un plan de pago. Enfócate en ese plan hasta salir de la deuda. 2. Inicia cancelando la deuda más pequeña. Romanos 13:8 “No tengan deudas con nadie, aparte de la deuda de amor que tienen unos con otros…”. Cancela las deudas poco a poco y con diligencia. 3. No adquieras más deudas. Proverbios 22:7 “El rico se enseñorea de los pobres, Y el que toma prestado es siervo del que presta”. Si te endeudas que sea solo para adquirir tu casa o para establecer un negocio, pues este tipo de deudas te permiten recuperar o multiplicar el dinero.

Ser asalariado. En el contexto bíblico, el término “asalariado”, está dirigido a las personas cuyas motivaciones son el dinero, el poder o la fama y no el acto de servir. El apóstol Pedro dirigiéndose a los líderes cristianos los insta a no ser asalariados, es decir a servir con amor, con ánimo pronto y no solamente por el dinero. 1 Pedro 5:2 “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto”.

Proyectar lástima. Los líderes debilitan su influencia al poseer actitudes de auto conmiseración y usar palabras que indirectamente estén apelando a la caridad de sus seguidores. Líderes que constantemente hablan de sus penurias y de las necesidades básicas, podría ser que al principio obtengan ayuda económica, pero si persisten con esa proyección negativa, al final no solo dejarán de recibir, sino que dejarán de inspirar a su equipo y colaboradores.

Si evitas caer en estos errores, indudablemente tu influencia crecerá.

 

Edmundo Guillén es pastor general en iglesia Lluvias de Gracia de Guatemala

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