Si queremos ver un país de primer mundo debemos potencializar la capacidad de nuestros niños, ellos son el futuro de nuestro país.

Cuando aparté en mi agenda el tiempo para acompañar a Marcos Andrés Antil a su tierra natal, Santa Eulalia, Huehuetenango (­­que dicho sea de paso, es un hombre a quien admiro y respeto por su actitud y entrega a su país), no imaginé la manera en la que ese viaje confrontaría mi vida.

Por: Alexis Canahui
@alexiscanahui

Durante su niñez, Marcos Andrés Antil emigró a los Estados Unidos debido al conflicto armado que azotaba al país en los años ochenta. En su papel de indocumentado tuvo que aprender el idioma inglés y superar las limitaciones, hasta convertirse en un empresario exitoso.

Regresó a Guatemala con el deseo de poder ayudar a su gente, y lo ha hecho desde distintas plataformas: generando empleo con su empresa Xumak y como altruista, invirtiendo en la educación con donaciones de centros de cómputo.

Dar apertura a dos centros de computación en Santa Eulalia, que fueron donados por Marcos en coordinación con Funsepa, era el principal motivo de este viaje. Al llegar nos encontramos con su gente; con personas que lo recordaban de niño, personas que lo vieron jugar y crecer. También hubo un encuentro emotivo con Victorino, quien fuese su maestro de matemáticas. Un momento muy especial fue visitar su casa, lugar donde ahora vive su abuela.

De esos momentos que alimentan el espíritu, fue ver la emoción en los ojos de cientos de niños en la inauguración de los dos laboratorios de computación. El entusiasmo de los maestros era evidente. Marcos no pudo evitar las lágrimas mientras exponía su discurso en la ceremonia. Todo el público aplaudía de felicidad.

Mientras esto ocurría, pensaba en cómo para los que tenemos una computadora o un teléfono inteligente en nuestra casa u oficina resulta tan habitual, que no pensamos en lo inaccesible que puede ser la tecnología para miles de niños en el interior de la república.

Debemos apostar más a la educación de nuestros niños y ayudarlos a salir adelante. Hay varios sectores de la sociedad en los que podemos apoyar, pero si queremos ver un país de primer mundo debemos potencializar la capacidad de nuestros niños, ellos son el futuro de nuestro país.

 

 

Deja tu comentario:

comentarios

No Hay Más Artículos