Esta puede ser la imagen correcta de muchos hogares cristianos en la actualidad.  En donde todo está fuera de orden, de autoridad, de paz o descanso.

En la Biblia podemos ver de que Dios quiere que, nosotros como su pueblo disfrutemos del poder de su presencia.  Pero también nos damos cuenta de que Él nos condiciona su presencia, y este condicionamiento lo podemos notar en el segundo libro de Crónicas en su capítulo 15 que analizaremos más adelante.

Por: Luis Pedro Solares

Anteriormente el rey Asa había dirigido los ejércitos de Judá a una gran victoria contra el ejército de miles y miles de hombres de Etiopía.  Sin embargo, Asa testificó que fue la presencia de Dios quien logró dispersar a sus enemigos:

“Entonces Asa invocó al Señor su Dios, y dijo: “Señor, no hay nadie más que tú para ayudar en la batalla entre el poderoso y los que no tienen fuerza; ayúdanos, oh Señor Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y en tu nombre hemos venido contra esta multitud… (12a)Y el Señor derrotó a los etíopes delante de Asa…”.  (2 Crónicas 14:11a-12a LBLA).

Mientras Asa y sus ejércitos tomaban la delantera en el desfile triunfal de regreso a Jerusalén, un profeta llamado Azarías los encontró en la entrada de la ciudad con este mensaje de Dios: “Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: el Señor estará con vosotros mientras vosotros estéis con Él.  Y si le buscáis, se dejará encontrar por vosotros; pero si le abandonáis, os abandonará. (3)Y por muchos días Israel estuvo sin el Dios verdadero, y sin sacerdote que enseñara, y sin ley. (4)Pero en su angustia se volvieron al Señor, Dios de Israel, y le buscaron, y Él se dejó encontrar por ellos”.(2 Crónicas 15:2-4 LBLA).

Este es el secreto de conseguir y mantener la presencia de Dios en tu vida.  El Señor le recordó a Asa, claramente: “Nunca olvides como conseguiste esta victoria.  Me buscaste con todo tu corazón, te volviste a mí completamente, –cuando estabas en problemas–, y yo te envié mi presencia.  Fue mi presencia quien hizo huir a tus enemigos”.

Ahora Azarías le estaba diciendo a Asa: “Recuerdas, ¿cómo estaba el reino antes que tomaras el poder? Todo estaba descentrado, sin ley, sin dirección, sin una enseñanza recta. ¡Todos eran una ley a sí mismos!”, haciendo como según les parecía.

Esta puede ser la imagen correcta de muchos hogares cristianos en la actualidad.  En donde todo está fuera de orden, de autoridad, de paz o descanso.  Todos hacen como les place, según sus desórdenes y disfunciones como familias.

Sin embargo, no tiene que ser así.  Ningún hogar cristiano tiene que permanecer disfuncional.  Las promesas de Dios no cambian y su palabra promete: “Por el resto de tu vida mientras continúes buscándome yo estaré contigo. ¡Cada vez que clames a mí siempre seré hallado por ti!”

Esta no es una enseñanza bíblica complicada. Sencillamente si ambos, esposo y esposa o uno de los dos están buscando del Señor no hay necesidad para que su hogar esté agitado o “sin ley”.  Cualquiera puede tener la presencia del Señor, si los dos sencillamente buscan de Dios.

“El Señor estará con vosotros mientras vosotros estéis con Él….” (2 Crónicas 15:2a LBLA).  La palabra hebrea para “estáis” o buscar, aquí es “matsa” que significa: su presencia que viene a capacitar, a bendecir.  En resumen este verso nos dice: “Busca al Señor con todo tu corazón, y él vendrá a ti con su presencia. Ciertamente su presencia será un poder todopoderoso que emanará de tu vida”.

Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto, Dios manifestó su presencia a través de una nube.  Esta nube fue una manifestación física del juramento de Él y de cómo iba a estar su presencia con su pueblo.  Había momentos en que la nube se movía y ellos se movían y cuando se detenía, también ellos se detenían.  El pueblo no necesitaba un comité para averiguar su dirección o futuro.  Ellos ponían su confianza en la presencia visible de Dios.

Hoy en día, esa misma nube de su presencia ronda sobre tu tiempo íntimo de oración.  Espera todos los días para envolverte en su paz.  Te guiará, te dará poder y paz y te dará dirección detallada para tu casa, para tu trabajo y para tu familia.

Tu habitación secreta puede ser dondequiera, en la ducha, en el bus, en tu trayecto al trabajo, etc.  Donde estés o vayas puedes cerrar tus ojos y decir: Señor, tengo media hora en este mismo momento. ¡Te amo y te adoro Jesús!, ¡este es mi tiempo contigo!

Es algo maravilloso estar envuelto en la presencia de Dios, orando de manera constante. Dios promete que mientras te conviertes en un siervo que le busca y ora, su presencia saldrá como fuente en tu vida, –cerrando y abriendo puertas–, obrando su orden divino a tu alrededor. Recuerda que mientras esto pase su presencia también traerá revelación a tu vida.

Jesús ha hecho algo maravilloso por nosotros. ¡Nos ha dado la presencia misma y constante de Dios! Tú necesitas saber algo importante: Dios nunca te desamparará, Él nunca te dejará.  Y si escuchas a alguien que te dice que puedes perder la presencia de Dios por castigo, no le pongas atención.  No dejes que esa persona te robe la certeza de la presencia de Dios en tu vida.

Si vas a buscar y anhelar algo con todo tu corazón, eso debería de ser siempre la presencia maravillosa de Dios.  Si permaneces en Él no necesitas de nada más, porque en el poder de su presencia encuentras y tienes todo.

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