Mi vida cambió totalmente a los diecisiete años de edad, en menos de 24 horas.

“EL ME DIJO: ME VAS A CONOCER”

Por: Roberto Sanchez

Mi vida cambió totalmente a los diecisiete años de edad, en menos de 24 horas.

Mi mundo colapsó completamente. Recuerdo vívidamente esas palabras que lo cambiaron todo ¡Lo siento tu padre ha muerto! El día anterior habíamos estado celebrando mi graduación de secundaria y ahora todo era distinto. De la noche a la mañana me veo como jefe de una familia de seis miembros, conmigo ocho. Tenía que ser fuerte y sacar a mi familia adelante, intenté trabajar pero el dinero no era suficiente, así que decidí emprender al norte, mi meta era llegar a Estados Unidos.

Busqué ayuda para lograr obtener visa, pero era algo muy difícil por mi edad. Estuve en la frontera de Guatemala y México por varias semanas y lo único que podía comprar eran manzanas a 30 centavos la libra, me robaron 3 veces y para colmo, fueron todos los ahorros de mi madre. Estaba desesperado, sin dinero y todavía, después de varias semanas de intentar viajar aún no había podido dejar la frontera de mi país ¡No podía volverme atrás, debía buscar algo mejor! Eso era lo que pensaba, pero en realidad estaba huyendo de mi situación, dentro de mí, había un vacío y un odio hacia Dios por haberme quitado a mi padre siendo yo aún muy joven.

Cruzar México fue duro, utilicé todo medio de transporte, caminé por potreros, me refugié en la iglesia católica en Salinas Cruz por casi cinco semanas. Muchas personas me tuvieron lástima y me tendieron la mano para que pudiera llegar a la frontera con Estados Unidos, recuerdo bien esa noche en que tuve que cruzar de México a Estados Unidos, era una noche fría de noviembre ¡No podía creerlo! A tan solo unos kilómetros de distancia se encontraba San Diego, estaba parado en la barda de Tijuana, parecía un sueño, pero aun faltaba cruzar hacia el otro lado.

Como a la medianoche se escuchó el grito: ¡A correr! Corrí por donde pude, escondiéndome del helicóptero, había oficiales de inmigración en motos, carros, todo parecía un caos, pero estaba joven y podía correr rápido ¡Al fin llegué a San Diego! Allí me esperaba un amigo de una mi tía con su carro, fue él quien me llevó a Ontario, California.

Tuve la oportunidad de cruzar justamente, cuando había una amnistía para guatemaltecos y aunque no sabía mucho de leyes traté siempre de hacer lo correcto y aprovechar cada oportunidad; así que me inscribí en el programa de protección que inmediatamente me permitió tener un permiso de trabajo y un seguro social, luego ocho años más tarde ésta sería la puerta para mi legalización y la ciudadanía.
El llegar a Estados Unidos no fue fácil, me paraba en una esquina a esperar que alguien necesitara trabajadores de jardinería, construcción, limpieza, etc. Aún mi vida tenía un vacío. No fue sino hasta llegar a Waycross, Georgia, que experimenté lo que me hacía falta. En Waycross perdí mi trabajo y me vi completamente solo en una ciudad donde no conocía a nadie, esa noche lloré hasta más no poder, pero algo dentro de mí me dijo: ¡No estarás solo y me vas a conocer! Que palabras más bellas.

A pesar del odio que sentía contra Dios, ahora me llenaba con sus dulces palabras. Conocí a Jesucristo en Jacksonville, Florida, un par de semanas después de escuchar esa bella voz.
En Jacksonville conocí gente bella en la iglesia Bautista Renacer, personas que me guiaron y me discipularon, se me aconsejó estudiar, me inscribí en el seminario “Jacksonville Baptist Theological Seminary”; no era lo que quería al principio ya que deseaba estudiar en una universidad, pero Dios, tenía otros planes. Con mucho esfuerzo estudiaba después de mi trabajo de jardinería, me involucré en la iglesia y luego de casi un año y medio vi el fruto de mi trabajo.

Dios me llevó a Logos Christian College, en ese entonces era solamente una institución de habla inglesa.
Después de cinco años de trabajo duro, el estudio de inglés y estudio ministerial me gradué con una licenciatura, consecuentemente maestría y doctorado. Ese año soy nombrado director del Departamento Hispano de la Universidad, unos meses después se me da el cargo de estructurar el Departamento Hispano y nace la Universidad Cristiana Logos en el año 2008, se me nombra presidente ejecutivo y miembro de la Junta de Regente por mi trabajo como fundador, donde actualmente desempeño esta posición.

Mi familia.
Mi familia.

Hace doce años Dios me bendijo con una bella esposa, hija de americanos radicados en Guatemala (Kurt y Sally Jackson) su nombre Rebekah, ella ha sido un tesoro de bendición al igual que los dos varones que han nacido de esta unión, Josiah Judá y Jonathan Leví. No tengo palabras para agradecer a mi amado Jesucristo.
Luego de casi veinte años en Estados Unidos, mi familia en Guatemala ha prosperado también mucho. Rodrigo, el menor, trabaja para la universidad, Ericka, la mayor es sicóloga, Ingrid, Gabriela y Rosita, estudian en la universidad y tienen sus trabajos estables.

Mi madre Hilda, ha sido una mujer de fe que a pesar de haber quedado sola ha mantenido a la familia unida siendo una influencia para todos.
Hoy día he viajado por muchos países latinoamericanos ayudando a establecer programas educativos, he hecho muchos amigos pero sobre todo, he podido predicar el mensaje de su amor y gracia a muchas personas, por lo cual estoy muy agradecido.

Escrito por: Roberto Sanchez para Revista actitud

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