Una de las épocas de la historia que menos orgullosa puede hacer a la humanidad es la época de la Esclavitud. Por recordar un poco de esa nefasta historia considere las 13 colonias inglesas, territorio que hoy conocemos como Estados Unidos. Sufrió el desenfreno de personas que se dieron a la tarea del mal trato de otras personas creyéndose superiores y dominándolos bajo yugo de esclavitud. Fue hasta el 6 de Diciembre de 1865 que la enmienda trece de la constitución de los Estados Unidos quedó de una vez por toda abolida la esclavitud. Pero, yo me pregunto ¿Cuántos de estos esclavos amanecieron libres el 7 de diciembre? Seguramente muchos permanecieron en esclavitud por diferentes razones. Algunos por ignorancia de lo ocurrido, el amo no estaba interesado en hacérselos saber y el desconocimiento de sus nuevos derechos los hizo permanecer esclavos durante algún tiempo más. Otros por costumbre: habían nacido siendo esclavos, crecieron siendo esclavos y tuvieron miedo a vivir en libertad… prefirieron seguir siendo esclavos.

¿Se parece esto a muchas de las condiciones de nuestra vida? Nos hemos visto atormentados por cadenas internas que nos han tenido dominados y que tal vez hemos querido ponerle otro nombre a fin de no sentirnos tan mal. Malas costumbres, malos hábitos, vicios, enfermedades… estos han sido nombres que hemos colocado a todo aquello que durante mucho tiempo nos ha tenido esclavizado y que, honestamente hemos querido dejar de hacer pero no hemos podido ¿La razón? No conocemos nuestros derechos. Conocer la verdad nos da un derecho inmejorable: podemos vivir en libertad. Conocer a Jesús que se presenta a sí mismo como el camino, la verdad y la vida es encontrar la enmienda al acta de esclavitud que nos ataba a nuestro pasado. Tener una experiencia personal y diaria con Jesús nos otorga la facilidad de decir “No” a lo que ya no queremos hacer y que en nuestras fuerzas no hemos podido dejar de hacer.

Conocer la verdad va más allá de tener la noción mental de quién es o de qué se trata. Implica ir más allá de la aceptación mental de la existencia de esa Verdad. Es generar en nuestro corazón el convencimiento de lo que Jesús es y quiere ser en nuestra vida. Acá, ya más de dos mil años el acta fue cambiada en beneficio de aquellos que quieran tomarlo ¿Qué hará usted? Lamentablemente ya no podemos aducir ignorancia… seguir en esclavitud se ha vuelto una opción que está bajo nuestra responsabilidad. Para disfrutar lo mejor de esa vida en libertad hemos dispuesto de una programación variada en el 98.1 FM y 105.3 para que usted pueda escuchar y seguir avanzando en su caminar con Dios.

Por: Juan F. Campos

 

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