¿Y si me va mal? ¿Si pierdo todo lo que tengo? ¿Si luego me arrepiento? ¿Si fracaso?

Muchas preguntas pueden venir a su mente, sin embargo el fracaso siempre será un asunto de perspectiva interna. Dependerá de cómo lo asumamos, de que identifiquemos los beneficios y transformemos la adversidad en ventaja. Si no hay logros sin fracasos, aprendamos a ver esos fracasos como pasos hacia nuestras victorias.

Por: Anner Mejía

Lo invito a recordar una reciente dificultad en su emprendimiento, ¿cómo reaccionó?, ¿se dejó derrotar?, ¿culpó a los demás o asumió su responsabilidad?, ¿tiene la confianza de que la próxima vez sabrá afrontar la situación con propiedad? No se trata de cambiar las circunstancias, sino en cambiar nosotros mismos.

En el libro El lado positivo del fracaso de John Maxwell, el autor nos recomienda eliminar el “yo” de los fracasos, entrar en acción y reducir el miedo, cambiar la reacción ante el fracaso aceptando nuestra responsabilidad y decir adiós al ayer. Debemos deshacernos de la culpa y avanzar. Es importante sacar conclusiones de cada experiencia, no es cierto que “un paso para atrás ni para agarrar aviada”. Muchas veces el emprendedor debe hacer pausas antes de continuar. El autor Henry Cloud, en su libro “Cambios necesarios”, indica que muchas veces somos influenciados con “una versión tóxica de no rendirnos” y esto nos impide hacer cambios necesarios como cerrar un local.

Regularmente un intento no exitoso debe ser una oportunidad para evaluar la estrategia, definir cómo podemos hacerlo mejor, establecer qué falló y qué hicimos bien. Andy Stanley “La mejor de las preguntas” nos invita a imaginarnos perdidos buscando una dirección mientras conducimos nuestro vehículo: ¿en qué momento nos damos cuenta de      que estamos perdidos? Regularmente no es al instante. Damos varias vueltas alrededor, perdemos tiempo, hacemos algunas llamadas, incluso continuamos manejando y luego concluimos que estamos perdidos.

Al final la persona que nunca comete errores es porque nunca ha intentado nada.

La ilustración nos indica lo persistentes que podemos ser, aun cuando estemos equivocados. Lo importante se que los intentos fallidos sean provechosos para  avanzar y  no desmotadores. Hay un salmo que dice “Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien” Sal. 139:14 .
Recuerde que los intentos no exitosos son inevitables para alcanzar nuestros objetivos. El fracaso es un asunto de perspectiva interna, al final la persona que nunca comete errores es porque nunca ha intentado nada.

Escuche a Anner Mejía en Tendencias, todos los lunes en Ilumina.fm a las 17:30 hrs.

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