Las personas de fe desarrollan un segundo tipo de visión. Ven más allá de las circunstancias; ven a Dios justo a su lado. ¿Lo pueden probar? No. Sin embargo, saben que está presente.

Sin fe, según Hebreos 11:6, es imposible agradar a Dios. Ninguna otra cosa tiene valor si falta la fe. No hay otro fundamento para la vida cristiana, por más esfuerzo propio o energía que se invierta. No hay otra cosa que impacte tanto el corazón del Padre como cuando sus hijos sencillamente confían en él de todo corazón.

¡Conozco personas que oraban por casi cualquier cosa! Incluso si se les perdían los anteojos, oraban pidiendo encontrarlos y, de manera sorprendente, los anteojos aparecían. Ahora, esas mismas personas parecen creer que Dios no puede hacer casi nada.

Ah, les darán la acostumbrada confesión de fe: «Si, tengo fe en el Dios que responde a la oración.», sin embargo, ya no existe esa vehemente confianza y esperanza. Dejan de decir: «Vamos, enfrentémonos a este problema en el nombre del Señor.» Les robaron.

Dios puede despertar la fe viva en nuestras almas. Dará vida a la fe dentro de nosotros mediante su palabra (Romanos 10:17) «La fe es por el oír, y el oir, por la Palabra de Dios.»

¿De verdad creemos que nuestro Dios recobrará nuestra propiedad robada? ¿O en realidad creemos que nuestra situación a ido demasiado lejos como para que él pueda hacer algo?

Extracto del libro: «Fe Viva» de Jim Cymbala, puedes comprar el libro completo aquí:

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