Servir es amar –Vaya con Dios–

Se cuenta la historia de un piloto que en un combate de guerra fue atacado por tropas enemigas.  Al llegar a la base, notó que el avión estaba perforado por balas que le habían alcanzado; pero que no causaron más daños que simples agujeros en el avión.  Al revisar encontraron que diez de esos proyectiles no llevaban pólvora, y en uno de ellos había un papelito que decía: “Es todo lo que puedo hacer de momento por ustedes.”  Un detalle pequeño de servicio, se convirtió en un gran acto de amor, que le salvó la vida a otros.  Usted mejor que nadie sabe que la vida está compuesta de pequeños detalles y que sumados hacen grandes resultados.

¿Recuerda la popular frase: “El que sirve, sirve y el que no sirve, no sirve?  Seguramente que sí.  Pero más allá del compromiso que esto pudiera generar, considero que podemos considerar esta responsabilidad como un privilegio, un hermoso privilegio que Dios nos ha dado para poder colaborar con Él en este proceso de transformar al mundo.  Dios no nos necesita para hacerlo, medite por un momento en esto: Los efectos pudieran ser de mayor impacto sin nuestra intervención.  Imagine qué efecto tendría ver ángeles descendiendo del cielo, rayos y centellas en lo alto, terremotos y otros fenómenos sobrenaturales haciendo la labor de mensajeros, el mensaje sería más convincente.  Pero Dios ha preferido usarle a usted y más sorprendente, también a mí.

Pero ¿Cómo logramos disfrutar la belleza de servir?  En esta época, y sobre todo en este mes que culturalmente pregonamos el amor y la amistad, es más importante recordar que una de las mayores manifestaciones de amor es precisamente la de entregar nuestro servicio a los demás.  Jesús es precisamente nuestro mayor modelo, su estilo de vida fundamentado en el amor de Dios, se manifestaba a través del servicio a los demás.  ¿Qué le parece si considera los siguientes tres principios como base para disfrutar la belleza de servir?

  1. Concéntrese en lo que debe hacer sin descuidar lo que le gusta hacer.
  2. Mantenga la convicción que pequeñas acciones hacen grandes diferencias.
  3. Reconozca que la cura para la vida común es el servicio.

¿Qué pasaría si usted empieza a servir en aquellos lugares donde Dios le revela que hay necesidad?  Mientras Dios lo lleva a la China o lo lleva a los confines de la tierra, es necesario empezar acá, en el lugar donde aún tenemos muchos espacios que llenar.  Pertenezco a un grupo de amigos que estamos interesados en generar transformación en nuestra sociedad por medio del servicio, usted puede unirse a nosotros, le invito a sintonizar de lunes a viernes a partir de las 6:00 de la mañana, Ilumina FM en el 98.1 el programa “Vaya con Dios”, también puede hacerlo en línea a través de www.ilumina.fm.  Estoy seguro que usted ha sido llamado por Dios para marcar una diferencia en nuestra sociedad.  “Recuerde que en ese niño que atiende, en ese adulto que escucha, en ese anciano que ayuda, está Jesús con una sonrisa, haciéndonos saber que vale la pena hacer lo que estamos haciendo”.

Por: Dr. Vicente Sanchez

 

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