× 9 = sesenta tres



+ nueve = 15


Las palabras crean imágenes en la mente de las personas, nos podemos imaginar siendo la persona que nos han dicho que somos. Al mismo tiempo las palabras pueden producir temor, frustración, y rechazo.

Por: Sixto Porras

Palabras como; “eres tonto” “no puedes hacer nada bien” “no sirves para nada”, son palabras que se quedan en la mente lastimando nuestro amor propio. Por este motivo, los padres debemos ser conscientes del poder que tienen las palabras en la vida de nuestros hijos que son los más vulnerables de la casa.

Nuestros niños perciben lo que significan para nosotros por medio de nuestra actitud y por la forma en que nos comunicamos con ellos. Por eso, es necesario que nos sintamos orgullosos de ser los padres de nuestros hijos y que ellos se sientan seguros de lo que significan para nosotros.

Siempre que nos comuniquemos con nuestros hijos debemos expresar amor, aceptación y admiración. Todas nuestras palabras y gestos tienen un significado profundo en la vida emocional de nuestros hijos. Una cosa es dialogar con nuestros hijos y otra es pasar el tiempo sermoneando y regañando. Es importante que corrijamos lo que está mal, pero es un imperativo crear espacios para dialogar, donde se sientan escuchados y no juzgados, comprendidos y no señalados.

Nuestras palabras les ayudan a construir su amor propio a partir de que les expresemos aceptación y admiración con respecto a su apariencia, su personalidad y su inteligencia.

Puede que nuestros hijos estén frustrados porque algo no les salió como lo querían, es en esos momentos donde necesitan nuestra compañía, ser escuchados, orientados, amados y aceptados.

¿Qué necesitan nuestros hijos?

  • Amor 
  • Atención
  • Tener seguridad emocional
  • Comprensión
  • Nuestra compañía
  • Aceptación
  • Respeto a sus ideas, gustos y sentimientos
  • Motivación
  • Afirmación
  • Libertad para expresar lo que piensan y sienten
  • Metas, sueños y desafíos que les inspiren
  • Confianza
  • Nuestro tiempo
  • Espacio para reflexionar, comprender sus emociones y aclarar sus pensamientos
  • Tener sentido de misión en la vida

También nuestros hijos necesitan sentir que son importantes para nosotros y lo logramos cuando invertimos tiempo en ellos, los comprendemos y los escuchamos.




Nuestros hijos necesitan estímulo cuando hacen bien las cosas, cuando han logrado cambiar una conducta, o bien han logrado un buen rendimiento académico. Muchas veces también necesitan la confianza y la libertad para expresar su enojo, su frustración y su tristeza.

No es fácil comprender las emociones y menos cuando se es niño o adolescente, porque la vida está comenzando y no se sabe descifrar bien lo que se siente. Es ahí donde nuestros hijos están necesitando toda la confianza del mundo, y lo logran las palabras de afirmación, el halago, la aceptación y la compañía de sus padres.

Para que nuestra comunicación sea efectiva con nuestros hijos se necesita que seamos concretos, claros y sencillos, aún así, solicitemos a nuestros hijos que nos retroalimenten para saber si nos estamos comunicando correctamente y si estamos alcanzando el objetivo deseado.

La comunicación no solo la compone la transmisión de conceptos a través de palabras, nos comunicamos con la mirada, gestos, sonrisas y afecto. Por eso, no basta que hablemos con ellos, sino que nos comuniquemos emocionalmente con ellos.

Espacios para dialogar

Nuestros hijos necesitan espacios para dialogar con sus padres. No es igual hablar que dialogar. El diálogo supone escuchar activamente, es decir, con interés y validando lo que la otra persona está diciendo. El diálogo es el espacio propicio para expresar sentimientos y pensamientos, pero a la vez se externan opiniones sobre el tema. El diálogo se logra dar, en el tanto los hijos se sientan seguros y respetados.

La comunicación con nuestros hijos se favorece cuando: 

  • Sienten libertad de expresar lo que piensan
  • No subestimamos sus sentimientos
  • Dialogamos con ellos
  • Controlamos nuestro enojo y la ira, frente a sus errores
  • No nos teme
  • Expresamos afecto
  • Les afirmamos con palabras en privado y en público
  • No les ridiculizamos o les censuramos públicamente
  • Les escuchamos 

La comunicación con nuestros niños debe ser concreta, simple, y clara. Una tendencia de los adultos es que se comunican de forma abstracta y nuestros hijos necesitan que seamos concretos y claros.

Los hijos se sienten estimulados cuando nos escuchan hablar bien de ellos y observan las muestras de cariño entre adultos.

Deja tu comentario:

comentarios

No Hay Más Artículos
Welcome to my blog!