Principios prácticos al emprender proyectos

Nehemías tuvo un proyecto monstruoso en sus manos cuando regresó a Jerusalén para ayudar a reconstruir el muro de su ciudad devastada. ¡Y lo logro en tiempo récord!

Los principios prácticos que aplicó Nehemías pueden darnos también una idea de cómo manejar los proyectos que Dios nos ha encomendado a realizar.

El principio de Simplificación: Nehemías simplificó su plan y trabajo con lo que tenía a la mano. Muchas veces nos complicamos las cosas y nos ahogamos en un vaso de agua. El Señor dice “Yo mismo pelearé por ustedes” y no compliquen la cosa (Éxodos 14.41).

El principio de Participación: Es una regla bastante simple: trabajar con aquellos que quieren trabajar. Muchos no aprenden este principio y se agotan tratando de mover a los flojos que no quieren trabajar. Nehemías también los tuvo y sencillamente los ignoró (Neh. 3.5).

El principio de Delegación: Nehemías dividió la muralla en secciones y luego delegó asignaciones específicas a cada persona. El capítulo 3 nos explica que Nehemías pidió a cada uno que trabaje con lo que tenía en frente suyo. Delegar trae cooperación y esto glorifica a Dios porque Su cuerpo completo se ejercita.

El principio de Motivación: No tardaron mucho en llegar los críticos, que siempre llegan “justo a tiempo” cuando uno está cansado. Nehemías motivó a la gente diciendo “No tengan miedo y recuerden al Señor, quien es grande y glorioso” (Neh. 4.14).

El principio de Administración: Incluso después de delegar se tiene que supervisar el trabajo. En el capítulo 7 dice que Nehemías inspeccionó el trabajo, lo organizó de tal manera que no faltó ni sobró nada.

El principio de Apreciación: Los buenos líderes dan reconocimiento y “reparten flores”. Después de haber terminado el trabajo Nehemías dice “mi Dios me dio la idea” de reconocer y apreciar a todos y lo hizo por nombre. Nehemías dio gracias a Dios y también a los que trabajaron en la obra.

Nehemías tuvo una gran tarea delante de él cuando organizó a las personas para reconstruir el muro alrededor de Jerusalén. Sin embargo, lo hizo con los principios que Dios le había dado.

A Dios le encanta el orden, la disciplina y sobre todo la practicidad. Dios nunca nos pedirá de hacer mas de lo que estamos capacitados a realizar. Inclusive cuando nos da tareas “monstruosas” el provee todos los recursos y también el plan y los principios para lograrlo.

El requisito de parte de Dios para nosotros es planificar, administrar, trabajar, delegar, motivar y apreciar. La palabra de Dios nos insta diciendo: “Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad” (Proverbios 21.5)

Autor: Pastor Arnold Enns

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