¿Por qué algunos van a parar al infierno?

 

Varios años atrás escuche a una mujer hablar acerca del funeral de un amigo de su hija, un estudiante de secundaria que murió en un accidente automovilístico. Le fue preguntado a su hija por un cristiano que si acaso el joven que murió era cristiano. Ella dijo que el le había dicho a la gente que era ateo. Luego esta persona dijo “no hay esperanza entonces”.

Por: Rob Bell

¿No hay esperanza?
¿es ese el mensaje Cristiano?
¿”no hay esperanza”?
¿es eso lo que Jesús le ofrece al mundo?
¿es el santo llamado de los cristianos – anunciar que no hay esperanza?

La muerte de este estudiante de secundaria genera preguntas acerca de lo que se llama la “edad de la responsabilidad” (age of accountability). Algunos cristianos creen que antes de cierta edad los niños no son responsables por lo que creen o en quien creen, de manera que si mueren durante esos años, van para estar con Dios. Pero luego, cuando alcanzan cierta edad, se vuelven responsables por sus creencias, y si mueren, van para estar con Dios solo si han dicho o hecho o creído las cosas “correctas”. Entre los que creen esto, esta edad de responsabilidad se considera generalmente alrededor de los 12 años.

Esta creencia crea un número de problemas, uno de ellos seria el riesgo que cada nueva vida enfrenta. Si cada nuevo bebe que haya nacido puede crecer para no creer las cosas correctas y luego irse al infierno para siempre, entonces terminar prematuramente con la vida del niño en cualquier momento entre la concepción y los doce años de edad seria un acto de amor, garantizando que el niño terminará en el cielo, y no en el infierno, para siempre. Es decir, ¿por qué correr el riesgo?

Y este riesgo crea otra pregunta acerca de la muerte de este joven de secundaria. ¿Qué pasa cuando un ateo de 15 años muere? ¿hubo una ventana de 3 años en las que pudo haber tomado la decisión de cambiar su destino eterno? ¿se perdió su oportunidad? ¿Qué hubiese pasado si hubiera vivido hasta los 16, y que en ese decimosexto año el hubiera llegado a creer lo que se supone debía creer? ¿estaba Dios limitado a esa ventana de 3 años, y si el mensaje no llego a ese joven en ese tiempo, pues bien, que desafortunado?

¿Y qué exactamente hubiera tenido que pasar en esa ventana de 3 años para cambiar su futuro?

¿hubiera tenido que realizar un rito o ritual especifico? ¿o tomar alguna clase?
¿o ser bautizado?
¿o unirse a la iglesia?
¿o algo haber pasado en su corazón?

Algunos creen que hubiera tenido que decir una oración específica. Los cristianos no están de acuerdo exactamente que es esta oración, pero para muchos la idea esencial es que el único camino para ir al cielo es haber dicho una oración en algún momento de tu vida, pidiéndole a Dios que te perdone y diciéndole a Dios que aceptas a Jesús, que crees que Jesús murió en la cruz para pagar el precio de tus pecados, y que quieres ir al cielo cuando mueras. Algunos llaman a esto “aceptar a Jesús”, otros lo llaman “la oración del pecador”, y aun otros lo llaman “ser salvado”, haber “nacido de nuevo”, o haberse “convertido”.

¿es cierto entonces que el tipo de persona que eres en el fondo no importa, mientras hayas dicho u orado o creído las cosas correctas?

Eso, seria trágico.

Una forma de responder a estas preguntas es con una clara y útil respuesta: todo lo que importa es como respondes a Jesús.

Necesitamos una palabra seria, dramática, adecuadamente violenta, volátil y cargada para describir las muy reales consecuencias que experimentamos cuando rechazamos la vida buena, hermosa y verdadera que Dios tiene para nosotros. Necesitamos una palabra para referirnos a la grande y ancha y terrible maldad que viene de los secretos escondidos en lo profundo de nuestros corazones hasta el caos y colapso masivo que afecta a toda la sociedad que viene cuando fracasamos en vivir en el mundo de Dios a la manera de Dios.

Y para eso, la palabra “infierno” funciona bastante bien, conservémosla.

Tomado del libro: Love Wins / Autor: Rob Bell

 

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