nueve × 2 =



4 + seis =


Si hay un camino de vuelta a la  salud espiritual, ¡no debemos perder ni una sola hora en buscarlo!

Nuestro Tormento Secreto 

En el mundo de hoy se enfatiza mucho el desarrollo del cuerpo y de la mente. Y  aunque estas cosas son importantes, también tenemos un alma que necesita atención y cuidado. No somos solo cuerpo y mente; también tenemos un espíritu que fue creado a la imagen de Dios.

Puedo tener el hechizo de una estrella de cine o las riquezas de un millonario y no tener felicidad, paz ni contentamiento. ¿Por qué? Simplemente por haber descuidado mi alma.

El alma en realidad demanda tanta atención como el cuerpo. Requiere comunión con Dios, quien la creó. Requiere adoración, quietud y meditación. Si no alimentamos y ejercitamos el alma diariamente, se malnutre y arruga, como les pasa a los cuerpos sin comida. Siempre estamos disgustados, confundidos e inquietos.

Muchas personas se vuelcan al alcohol o a las drogas para tratar de ahogar los gritos del alma. Otros tratan de aliviar los anhelos del alma de otras maneras. Sin embargo, nada sino Dios puede satisfacer completamente, porque para Dios se creó el alma, y sin Dios siempre está inquieta y en tormento secreto.

Nadie está tan vacío como el que cree que está lleno. Nadie está tan enfermo como el que tiene una enfermedad mortal y se cree completamente saludable. Nadie es tan pobre como el que se cree rico pero en realidad esta en la quiebra. Es cierto en lo material y también en lo espiritual.

Causa y Efecto  

En  nuestros cuerpos, el dolor y la enfermedad van juntos: la enfermedad es la causa y el  dolor es el efecto. El dolor  no se puede alivia, por supuesto, hasta que la causa subyacente se quite.

Con frecuencia vemos los efectos externos de la enfermedad física. Por ejemplo, cuando se le diagnostica cáncer a un amigo , sabemos por experiencia que podremos comenzar a ver algunos efectos externos de la enfermedad, como la caída del cabello, la debilidad física y la palidez de la piel. Estas cosas van de la mano.

La felicidad del alma, como el dolor en el cuerpo, solo es el efecto de una causa subyacente mas profunda.

A través de los años hemos recorrido varios caminos prometedores que creíamos que nos llevarían a alcanzar la paz y felicidad permanentes, caminos como la libertad política, la educación, los niveles de vida mas altos, la ciencia y la tecnología, la fama y la fortuna, el placer y el poder. Tristemente, ninguno de estos cura nuestro problema mas profundo: nuestra enfermedad espiritual.

Si es cierto que para toda enfermedad hay una cura, debemos apurarnos para hallarla. La arena de nuestro reloj cae con rapidez. Si hay un camino de vuelta a la  salud espiritual, ¡no debemos perder ni una sola hora en buscarlo!

¿A dónde vamos?

Así que “¿Dónde estamos? –pregunta usted-. ¿Adónde vamos?” Permítame decirle donde estamos y que somos. Somos personas vacías en un mundo de naciones vacías. Nuestras cabezas están llenas de conocimiento, nuestro nivel de vida es un o de los más altos del mundo y nuestro cuerpos viven más que en cualquier otro tiempo de la historia, pero dentro del alma hay un vacío espiritual .

No sabemos de donde hemos venido, por qué estamos aquí ni a donde vamos. ¡Estamos perdidos! Y necesitamos desesperadamente encontrar una manera de salir de este dilema.

Pero para hacer esto, debemos primero identificar la raíz del problema…

Extracto del libro: El Secreto de la Paz Personal
Autor: Billy Graham 

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