× siete = 21



tres + = 4


«¡No puedes irte! Tienes que quedarte en Guatemala, tu sola presencia es importante para mí en este país».

De origen canadiense, Norman Parish, dedicó casi setenta años de su vida al ministerio apostólico en Guatemala, impactó a miles de hombres y mujeres con sus enseñanzas y perseverancia, fue el principal impulsor del avivamiento en la iglesia de Cristo y ha formó a  muchos líderes cristianos evangélicos de renombre en este país y muchos otros.

Por: Alexis Canahui

Revista actitud, entrevistó al apóstol Norman Parish para la edición No. 28, en marzo de 2012, hoy publicamos la entrevista que le hiciéramos hace exactamente 5 años. Agradecemos a Dios por la vida de su siervo, quien falleció este 26 de marzo de 2017.

¿Cómo fue su llegada a Guatemala?
Cuando yo tenía cuatro años de edad, mi padre se convirtió al evangelio y recibió un llamado al campo misionero. En 1936 mi familia embarcó, desde New York hasta Costa Rica, donde estuvimos más de un año y donde mis padres aprendieron a hablar español. Después de un año, mi padre sintió que su llamado era a Colombia, que era el país menos evangelizado de América Latina, ahí abrió una obra, pero fue muy difícil por la persecución, a causa de la guerra civil.

Fue en 1946 al ver ésta situación, que mi padre decidió explorar Centroamérica, para ver en qué lugar se podía establecer y, pasando por Guatemala, donde acababa de pasar la revolución de octubre, a mi padre le encantó y fue así que en 1947 se trasladó a Guatemala; pero sucedió que teniendo una obra abierta en Colombia, se dividió la familia, mi padre junto a mis hermanas se vinieron a Guatemala y mi madre, hermano y yo a Colombia. Mi padre abrió un campo en la colonia Landívar, zona 7 después compró un terreno en la zona 9 ubicado en la línea del ferrocarril, fue entonces que mandó a llamarnos, llegando a Guatemala, en diciembre de 1949.

Apenas llegamos, mi padre me mandó a La Esperanza, Quetzaltenango; donde estaban construyendo un templo; fue allí, mi primer contacto con la obra en Guatemala, estudié mis últimos dos años de bachillerato, siendo un alumno destacado, era un futbolista campeón, goleador interescolar y me reclutó el Club Aurora. Un tiempo más tarde, entrené con Municipal, el entrenador me daba permiso de faltar a los entrenamientos para ir a predicar, pero más tarde, cambiaron de entrenador y este último me puso a escoger entre el futbol y el evangelio, y yo dije: –Ésta es la voz de Dios, si me la pone así, cuelgo los botines–, y me dediqué sólo a servir a Dios.

“Levantando cientos de iglesias, hice labor apostólica desde entonces, sin saber lo que estaba haciendo, y fue en 1965 que por el Espíritu Santo, fui nombrado apóstol por primera vez, por eso me consideran el patriarca de los apóstoles, porque fui el primero”

¿Cómo fue creciendo su ministerio?
Mi ministerio a tiempo completo empezó en 1952, fui a Los Ángeles a estudiar en el seminario teológico dos años y medio, después de ese tiempo regresé a Guatemala como misionero el 5 de octubre de 1954 a los 22 años. Desde entonces me establecí en Guatemala hasta el día de hoy, iba a predicar a todo el país, llevando mi acordeón y con alguien que me acompañaba, nos parábamos a tocar y cantar, a predicar en las calles y sucedía que la gente por todo el país se convertía. Levantando cientos de iglesias, hice labor apostólica desde entonces, sin saber lo que estaba haciendo, y fue en 1965 que por el Espíritu Santo, fui nombrado apóstol por primera vez, por eso me consideran el patriarca de los apóstoles, porque fui el primero, aunque el reconocimiento público fue en el año 2000, donde se nombraron a 14 apóstoles, formándose a partir de ese instante el Consejo Apostólico de Guatemala.

Mi ministerio ha pasado por tres etapas: Iglesia El Calvario, Iglesia Cristo Centro y Herederos del Reino.

¿Cómo fue su trabajo en iglesia El Calvario?
Mi familia la inició como un campo blanco, pero yo la fundé, la organicé, le saqué personería jurídica y le puse el nombre, –porque antes le llamaban la iglesia de los Parish–, formando el Cuerpo ministerial.

En 1963, el Espíritu Santo, se derramó en El Calvario, dando lugar a un gran avivamiento, –fue allí, donde el Dr. Ríos Paredes, recibió el Espíritu Santo–, luego inicié el instituto bíblico y Dios se manifestaba de manera extraordinaria. A partir de ahí surgieron todas las megas iglesias de hoy en día. Tomé a mi cargo la iglesia El Calvario desde el año de 1959 a 1980, hasta que Dios me dijo que la entregará en su totalidad a pastores nacionales.

¿Qué buenos recuerdos tiene de esos años?
¡Maravillosos! fue un tiempo en que el Espíritu Santo obró de forma extraordinaria a través del Ministerio apostólico y profético, había visiones, sueños, experiencias sobrenaturales y angelicales. Graduar a muchos del Instituto Bíblico, del Centro de Capacitación Ministerial y del Centro de Entrenamiento Bíblico, son recuerdos también maravillosos.

Para el terremoto de 1976, organicé el comité de emergencias Semec, fue ahí donde construimos la colonia Carolingia con mil 800 casas de block, escuelas, centros de salud y una iglesia, con ayuda de entidades internacionales.

Norman Parish durante la entrevista. / Foto: Elder Canahui

¿Su padre dejó de ser pastor?
No. Mi padre siguió siendo pastor, ya que sirvió a Dios hasta que murió, era un maestro, pero se dedicaba más a bautizar y a casar en matrimonio. En 1972 enfermó del corazón, quedando inactivo hasta su muerte.

¿Por qué se retiró de iglesia El Cal vario?
Porque el Señor me ordenó que lo hiciera. Yo tuve la intención de hacer una mega iglesia, pero Dios me dijo que no me concentrara en un sólo lugar, sino que me extendiera por todo el país y después al continente. Abrí catorce iglesias en la capital, nosotros tuvimos el primer plan de células en Guatemala y en otros países.

Había oposición y ambiciones, había una conspiración para sacarme del liderazgo, y cuando hay ambición buscan cualquier excusa para justificar sus acciones. Me han intentado dañar muchas veces, algunos hermanos e hijos espirituales, pero eso es secundario, lo principal fue la obediencia, no quiero hablar mal
de nadie, porque ya perdoné a todos, todo se anula con el perdón. Dios dice: “Quién os podrá dañar si vosotros seguís el bien”. Y nadie lo ha podido hacer.

¿Cómo se puede superar una situación como ésta?
Mi vida ha sido tormentosa, pero he sabido manejar todos los ataques, provengan de donde provengan, pasé por una crisis, pero tomé la decisión y ahí quedó; pero claro, recuperar terreno perdido no fue fácil, pero salí fortalecido, sé que cometí errores, pero me arrepentí de ellos, y proseguí adelante uno no se debe dejar vencer por nada ni por nadie, ni por sus propios errores, hay que seguir luchando hasta el final.

¿Cómo llegó Eliú Castillo a ser pastor de El Calvario?
Fue alumno mío, lo instruí en el ministerio, lo envié a pastorear a Puerto Barrios; también le entregué el instituto bíblico y a los dos años fue nombrado pastor de la iglesia.

¿Cómo inició la iglesia Cristo Centro y qué retos tuvo ahí?
Al retirarme de El Calvario, esperé un año y después abrí Cristo Centro, en el Centro Comercial de la Zona 4. Fue un tiempo de transición, porque la gente estaba acostumbra a otro tipo de iglesia, empezamos ahí con gente nueva, con un énfasis fuerte en la Palabra y en lo sobrenatural de Dios, casos de liberación y de sanidad, Dios hizo cosas maravillosas y también salieron de ahí muchos a servir a Dios.

¿Cómo fue el crecimiento?
Empezó lento pero luego tomó fuerza, extendiéndose a otros países, por ejemplo en Sao Paulo, Brasil, hay una iglesia grande que está influyendo en el país, también en Tijuana, México. Cristo Centro no es una mega iglesia, pero tiene influencia en Latinoamérica, desde Estados Unidos hasta el cono Sur. En cada iglesia se respeta la visión de cada pastor, no hemos formado clones, lucho por la unidad de la iglesia no por la división.

En 1998, entregué la dirección de la obra de Cristo Centro a mi hijo Darío, que también es apóstol, él tiene una iglesia en Houston, Texas, llamada la Comunidad de Gracia, tiene varias filiales, y actualmente tiene el cargo de director general de la obra. Yo sigo perteneciendo pero ahora en una red apostólica que se llama: “Herederos del Reino”, y está formada por 16 siervos de Dios, nos reunimos dos veces al mes para estudiar la Palabra; con pastores que se encontraban independientes pero querían estar bajo cobertura. El pastor de Cristo Centro en Guatemala, es Francisco Chacón.

¿Cómo es un día de Norman Parish?
Cuando estoy aquí, voy a mi oficina que está en la iglesia Cristo Centro a atender a los necesitados, de todas las iglesias, la gente me busca, jamás he osado invitar a gente de otras iglesias, no me dedico a conquistar a nadie, les ministro y les insto a todos a perseverar en su iglesia. Creo en la unidad del cuerpo de Cristo.

Se dice que usted tiene años de no visitar a un médico ¿Es esto cierto?
En 1962 descubrí la sanidad divina en la palabra de Dios, tenemos algo mejor que la medicina. Yo era asmático desde niño, toda la familia se enfermó por un hechizo, cuando lo descubrí manifestado en mi madre le ordené que fuera destruido, mi madre fue liberada, yo fui sanado y nunca más me he enfermado, ni de gripe. Dios cumple sus promesas. Creo a Dios y a su Palabra.

¿Qué otro milagro podría contarnos?
Dios me ha librado de ataques de la guerrilla, de brujos, de serios accidentes automovilísticos, –yo aún manejo a mis ochenta años–. Vivo por fe, Dios me dijo que confiara en él; nunca he tenido un sueldo, pero Dios siempre me ha sostenido, nunca me he quedado en cero ¡He vivido una vida sobrenatural!

¿Qué nos puede decir de su esposa?
Mi esposa fue una tremenda sierva de Dios, estuvimos casados 44 años, y murió hace once, la conocí en el seminario bíblico, en Estados Unidos. Cuando nos casamos teníamos sólo $100 dimos el 20 por ciento de diezmo, y fuimos aumentando hasta dar el 50, dormíamos en catres de lona del ejército norteamericano, nuestros muebles eran de pino, pero Dios nos fue prosperando, cumplimos las leyes estrictas de Dios y nos bendijo.

Portada No. 28 de Revista actitud

¿Cuál es su mayor compromiso con Guatemala?
Nací el 13 de abril de 1932. Un día estando en la iglesia del Evangelio Completo, aquí en Guatemala, vi una plaqueta que literalmente decía: Que el Espíritu Santo, se había derramado por primera vez el 13 de abril de 1932, en esa iglesia la fecha en que yo nací. En ese momento yo supe que estaba destinado a Guatemala. Cuando quise irme del país, Dios me dijo: “¡No puedes irte! tienes que quedarte en Guatemala, tu sola presencia es importante para mí en este país”.

Y fue así, con una convicción fuerte en su corazón que el apóstol Norman Parish, se quedó bendiciendo al cuerpo de Cristo en Guatemala. Una impresionante trayectoria, pero sobre todo, de un ministerio impecable y lleno de frutos en el Señor. Y todo se realizó, gracias a obedecer la voz de Dios, de que era en Guatemala donde lo necesitaba.

Esta entrevista fue publicada en marzo de 2012, en la edición No. 28 de Revista actitud

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