9 − = siete



tres × = 12


Hoy en día, nuestra sociedad se ha desligado poco a poco de los valores que debemos aplicar en nuestro diario vivir y con toda la gente que nos rodea.

Por: Fabiola Enriquez

El egoísmo y la falta de empatía nos alejan de la realidad que viven muchas personas, lo cual no es funcionable para alguien que desea ser un líder y tener seguidores. El liderazgo sin valores no es liderazgo, una persona que se impone a los demás y únicamente se encarga de dar órdenes no llega a ser un líder, se convierte sólo en un “capataz”. Un verdadero líder es aquel que logra realizar todos sus proyectos a base de valores, inyectando toda esa visión a sus colaboradores para que sientan el deseo de seguirlo e imitar su ejemplo de liderazgo.  El líder siempre está en busca de resultados, y cuando los obtiene, sus mismos valores le permiten generar un bien a los demás, ya que los ve asociados a un bien común, mostrando una actitud de servicio que le permite que la gente lo siga por lo que es y no por lo que tiene o podría dar.

Un líder que se basa en los valores para llevar a cabo su rol genera un ambiente agradable, el cual se ve reflejado en un buen trabajo de equipo. Además fomenta virtudes morales y armoniosas que lo llevan a convertirse en un líder como tal.

El liderazgo es un reto que sólo algunas personas saben asumir. De hecho, comúnmente un líder es considerado como tal, gracias a que sus acciones se diferencian de todas las demás.

Los valores por sí solos crean una actitud positiva, la cual es el resultado de las convicciones que forman a un verdadero líder.  No es solamente por su carisma, sino porque hace que las cosas sucedan y no espera a que otro las haga; promueve un cambio de actitudes en los que lo rodean, cree en sí mismo y se apasiona por lo que hace, tanto que se vuelve inspiración para otras personas.

El liderazgo es un reto que sólo algunas personas saben asumir. De hecho, comúnmente un líder es considerado como tal, gracias a que sus acciones se diferencian de todas las demás.  Al contario de un mal líder que únicamente se encarga de dar órdenes, que sólo busca obtener un bien individual, que se hace seguir y no es seguido por inspiración del liderazgo, que no genera ningún tipo de confianza y que se vale de los esfuerzos de otros, solamente para crear los propios.

Si realmente deseamos ser verdaderos líderes es indispensable aplicar una buena dosis de valores a cada una de las acciones que realicemos. Recordemos que el liderazgo puede darlo cualquiera, pero depende de cada uno de nosotros tomarlo y realizarlo con excelencia, de tal manera que sea capaz de impulsar el desarrollo humano.

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