× 7 = veinte uno



+ 1 = cuatro


La luz de la verdad disipa la oscuridad de la mentira, y una vez iluminada, es un punto de partida para sanar aquello que el engaño lastimó.

Muchos hemos temido a la verdad en algún momento de nuestra vida; tanto decirla, como buscarla y también saberla. Nos creemos más sabios que el Dios de toda verdad, quien nos enseña que mientras callamos, enfermamos, pero que cuando hablamos la verdad… somos libres.

Por: Debbie de Mendoza

Todo lo oculto sale a la luz algún día, y puedo decir que es lo mejor que puede pasarle a una persona.

¿Por qué temerle a lo que nos sana? ¿Por qué temerle a aquello que nos libera, y que nos acerca a Dios?

Una vez alguien me dijo: “habría preferido no descubrir lo que ahora sé, habría preferido no saberlo nunca” En esa ocasión le respondí: “Nunca prefieras una mentira que consuele una verdad que duela”. Y es así, lamentablemente muchos prefieren vivir en lo oculto y en la ignorancia, aún en medio de la ansiedad de las sospechas o en el error del pecado que un día traerá su paga, que preferir afrontar la libertad de la verdad.

La verdad es una buena amiga, una buena compañera de vida. Un aliada que nos protege y un lugar seguro donde habitar. Mientras más oculto creas que está tu pecado, más confiado te sientes en él, creyendo que tienes todo bajo control. ¡Error! No está oculto, está a la total vista de Dios y lo que no sabes, es que cada vez es más profundo y por lo tanto, puede ser más doloroso.




Dios ama la verdad en lo íntimo. Si vas a hacer algo en lo oculto, que sea hablarle la verdad al Señor sobre lo que estás viviendo. Allí, Él te hará entender, te limpiará y te perdonará. Podrás experimentar la libertad de la verdad.

“He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.” Salmos 51:6.

No le temas a la verdad por cualquiera que esta sea; ya sea descubrirla o confesarla, te hará libre, es lo mejor que puede pasarte. La luz de la verdad disipa la oscuridad de la mentira, y una vez iluminada, es un punto de partida para sanar aquello que el engaño lastimó.

8El pecado trae mentira, oscuridad y heridas; pero cuando eres valiente y das el paso hacia la luz, descubrirás la libertad, la paz y el perdón que Jesús quiere darte.

Ama la luz, la verdad y disfruta tu libertad.

Jesús dijo:

“….y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Juan 8:32.

¡Confía!, ¡Cree! Y procura que la verdad sea siempre tu compañera.

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