− tres = 2



nueve + = 15


Por: Dr. Jorge H. López
Pastor de Iglesia Fraternidad Cristiana de Guatemala

Responsabilidad Social de la IglesiaDesde el principio, la iglesia ha tenido responsabilidad social proyectada  desde el punto de vista que se preocupa del hombre como ente de la sociedad y su función dentro de ella, para cimentar principios y valores y tener esa estructura para mejorar las condiciones de vida, más allá de la salvación alcanzada por medio del arrepentimiento de pecados. No se ve a una persona como miembro de la iglesia local hasta que es capaz de entender que a través de las enseñanzas contenidas en la Biblia alcanzará mejores relaciones de justicia, de amor, de esperanza y armonía con los demás.

Jesucristo dijo: “amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo” en la concepción de los diez mandamientos; la relación del hombre con Dios, y el hombre con el hombre mismo dentro de una sociedad justa y equilibrada por la armonía y la tranquilidad dan las buenas relaciones interpersonales y grupales. Dentro de esa premisa son incluyentes el respeto a la dignidad y a los derechos del hombre mismo, como lo dice la Biblia en Lucas 10:7: el trabajador tiene derecho a su sueldo.

Al llevar el Evangelio a toda criatura en cumplimiento de la Gran Comisión no solamente está llevando el mensaje del sacrificio de Jesucristo que permitió libertarnos de la esclavitud del pecado, sino a mejorar las condiciones de vida y a confiarlo al cuidado de la iglesia a través de Su palabra.  Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo (Romanos 10:17 NVI). Es formar hombres y mujeres que de acuerdo a su crecimiento espiritual sean nuevas personas capaces de mantener una estrecha relación con los demás, de compartir con los que no tienen, como lo hacía la iglesia primitiva.

Dios quiere que nos vaya bien en todo, que seamos prosperados, pero también nos dice que compartamos con el necesitado lo que nos ha dado. Y desde ese mismo punto de vista, las iglesias se fortalecen al cumplir el mandato bíblico de preocuparnos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.

La palabra de Dios nos guía a través de principios y valores para regir la vida en sociedad, cuando nos manda en Hebreos 10:25: No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. Principio de sociedad, el mensaje bíblico nos enseña que no podemos vivir excluidos y marginados, sino que debemos reunirnos, vivir socialmente como ciudadanos y como miembros de una iglesia.

La otra proyección social de la iglesia se llama brazo social, en la que se da ayuda a los necesitados a través de distintas maneras, como ir a las cárceles a dar el mensaje de salvación a los privados de libertad, pero a la vez preocuparse de su condición humana por medio de ayuda para mejorar sus condiciones de vida; llevar esperanza en jornadas médicas, no solamente el mensaje de salvación, sino la ayuda a través de médicos y medicamentos, ropa y comida, para aquellos que en el área rural viven muy retirados de los centros urbanos y no tienen acceso a la salud. Eso es compartir lo que se tiene y cumplir el mandamiento de amar al prójimo.

No obstante la Biblia dice que, lo que haga tu mano derecha que no lo sepa tu mano izquierda. Porque al fin y al cabo la función de la Iglesia es llevar el mensaje de salvación a toda criatura, salvar su alma, y liberar a los hombres del pecado, enseñarles a través del amor de Dios que como hijos de Él son libres al conocer la verdad y tener principios éticos para una mejor vida, con formación moral por el respeto a su Dios, por el temor a caer en la tentación y volver a la esclavitud y mantener una actitud reconciliatoria del hombre ante Dios.

También es responsabilidad social de la iglesia cimentar a la familia como el Señor cimentó la familia con Adán y Eva, con Noé, con Abraham. La ley no ha sido puesta para hacernos infelices, sino para que nuestra vida sea mucho más fácil. ¿Te imaginas cuánto mejor viviríamos si cada uno de nosotros cumpliésemos las leyes? Sería algo, al final, ordenado y hermoso, de principios que también son fundamentos sociales.

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