Israel celebra este 9 de abril las elecciones generales para configurar su futuro político de los próximos años. Esta es la vigésimo primera ocasión que Israel celebra elecciones democráticas.

Los 120 asientos de la Knesset se asignan por la proporción de votos directos emitidos por los electores de cada partido, siempre que la formación política o coalición haya obtenido al menos el 3,25% de los votos. 

En total 5.881.696 mayores de 18 años han sido convocados para participar en esta votación, abriéndose más de 10.000 puntos de todo el país. Como es habitual en Israel, se espera una participación alta. En el 2015, la participación estuvo cercana al 72%. A pesar de ser un país con una escasa extensión, Israel cuenta con una población cercana a los 9 millones de habitantes. Cerca de un 74,5% se declara de religión judía; un 17,5% son musulmanes, y el porcentaje de cristianos se acerca al 2%.

Tradicionalmente las elecciones suelen dejar un espectro repartido en el hemiciclo, lo que lleva a la necesidad de pactos para poder formar Gobierno por la dificultad de que se produzcan mayorías absolutas. El actual presidente, Benjamin Netanyahu, busca la reelección presentándose como líder del Likud, aunque las encuestas parecen señalar que necesitaría pactos para mantenerse en la presidencia.

El partido que encabeza las encuestas es la coalición centrista Azul y Blanco, encabezadas por el ex-general Benny Gantz.

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