El clamor por un hombre del Reino

Un hombre del reino es la clase de hombre que cada mañana, cuando pisa el suelo, el diablo dice: “¡Ay, no, ya se levantó!”

Cada día, cuando un hombre del reino sale de su casa, el cielo, la tierra y el infierno se dan por enterados. Cuando protege a la mujer que tiene bajo su cuidado, poco puede hacer ella por resistirlo. Sus hijos lo miran con confianza. Los demás hombres ven en él alguien a quien imitar. Su iglesia recurre a él en busca de fortaleza y liderazgo.

Por: Tony Evans

Como un jugador de fútbol que sale del campo de juego, así comienza cada día un hombre del reino. No solo sale al campo en una explosión de fuego, sino también domina toda oposición que se levanta contra él.

En todo juego, como pueden imaginarse, si el equipo de árbitros no dictamina correctamente, surge un fuerte clamor no solo de las tribunas o de los televidentes, sino también  de los entrenadores y jugadores. Se produce un reclamo en respuesta al caos que se desata en el campo: el clamor para que los árbitros gobiernen bien.

Si escucha con atención, es posible que oiga el clamor pidiendo que los hombres del reino también gobiernen bien.  Puede escucharlo en el caos cultural, que provoca un ruego que se eleva desde los hogares, las escuelas, los barrios, las comunidades, los estadios y desde cada alma exhausta afectada por la ausencia de los hombres del reino.

Escuche.

Ese hombre del reino está en todas partes. Es fuerte, está en el latido de cada niño que nace o que crece sin un padre, en los sueños de cada mujer que son ahogados por un hombre irresponsable o descuidado, en cada esperanza sofocada por circunstancias confusas, en el alma solitaria de cada mujer soltera que busca alguien con quien valga la pena casarse, y en cada iglesia y comunidad desprovistas de contribuciones masculinas significativas.

Como hombre del reino, el cielo le ha encargado a usted que gobierne en la tierra usando una camiseta diferente. La suya es una camiseta hecha con otro tipo de tela, porque usted representa a un reino diferente en esta batalla.

Usted representa al Rey.

Y como representante del Rey, el propósito que tiene usted es mucho más elevado que simplemente uno personal y causa impacto en una esfera mucho más amplia de la que usted se pueda imaginar.

Como un hombre del reino, hay mucho mas para usted de lo que quizás se haya dado cuenta.

Si usted es un hombre, lo quiera o no, por su posición usted es un líder. Pero sobre todo, cuando Dios busca un hombre que promueva su reino Él, ¿lo llama por su nombre?

Extraído del Libro: Un Hombre del Reino. 
Publicado por: Editorial Tyndale

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