3 × = tres



5 − = tres


No podría ni siquiera ser tomado como alguien que es igual a estos hombres eruditos, fieles, y valientes de Dios. Yo soy un gusano.

Por: Christian Almorza

No fue el anhelo de autopromoverse el que llevó a Martín Lutero a clavar sus 95 tesis en la puerta de aquella iglesia. Tampoco fue su rebeldía ante la autoridad. Él mismo no quería formar un movimiento que se llamara “Lutero” o “Reformado”. Él no quería dividir la iglesia, no quería hacer pancartas con su nombre o logotipo, no quería ganar la vida en este mundo, no quería ser famoso, no quería ser impertinente, terco o egoísta.
Igual que Juan el Bautista, Lutero vio la luz del Evangelio del Señor Jesucristo. Él tuvo un encuentro personal con la verdad y su vida cambió para siempre. Estaba dispuesto a morir, estaba dispuesto a perder, estaba decidido a decir al mundo la verdad de Dios que cambió su vida y a denunciar la mentira que tenía atados a millones en el mundo.
Para nada pienso que soy un reformador.

Mientras los hombres de hoy, cegados por la publicidad y la mercadología, anhelantes de ver sus nombres entre los grandes peleen por fama, que se autopromuevan, que sean llevados de aquí a allá con aplausos y ganancia terrenal. Yo quiero permanecer escondido con Cristo en Dios.

No podría ni siquiera ser tomado como alguien que es igual a estos hombres eruditos, fieles, y valientes de Dios. Yo soy un gusano. Sin embargo, tampoco quiero fama, no quiero que mi logotipo sea conocido o mi nombre. Soy cristiano. No me llamo “Reformador”, no me llamo “Teólogo”, no me llamo “como mis padres me pusieron”. Algunos publican lo que escribo y ponen sus nombres. ¿Qué haré? ¿Reclamar derecho de autor? ¡Nada! ¡No haré nada! La palabra de Dios no está presa. Soy cristiano. Cristiano es mi nombre. No quiero aplausos, no quiero figurar entre los “conocidos”, no quiero ser egoísta ni rebelde ni fiel a mi propia visión. Soy un cristiano. Fui comprado con un precio muy alto que me rescató de las tinieblas y solo deseo vivir para mi amoroso Amo.

Yo nací de nuevo en esta fecha. No celebro nada más que eso. No digo que no alabo a Dios por lo que hizo por medio de Wycliff, Huss, Lutero, Calvino, Zuinglio y otros hermanos fieles. ¡Pero tengo vida! ¡Estuve muerto en mis delitos y pecados y tengo vida eterna junto a los escogidos! ¿Qué otra cosa puedo celebrar que sea más grande que eso? ¡Que todos los cristianos celebremos la gracia de Dios en Cristo! ¡Que celebren viviendo en santidad, permaneciendo firmes creyendo la verdad y que crezcan en amor para los hermanos!

Mientras los hombres de hoy, cegados por la publicidad y la mercadología, anhelantes de ver sus nombres entre los grandes peleen por fama, que se autopromuevan, que sean llevados de aquí a allá con aplausos y ganancia terrenal. Que sus nombres crezcan y sus logotipos sean recordados. Yo quiero permanecer escondido con Cristo en Dios y hacer su voluntad, quiero predicar la verdad para salvación de los perdidos y por amor a mis hermanos cristianos, aunque me cueste todo lo que tengo.

Deja tu comentario:

comentarios

No Hay Más Artículos
Welcome to my blog!