tres × 6 =



ocho × = 32


Dios te bendiga y te muestre su voluntad para tu vida. No soy mejor que tú, sólo diferente.
Mi salvación está en Jesús y yo quiero que tú tengas la misma oportunidad que yo tuve un día (no, no fui, ni soy ni seré gay).

Por: Eduardo Quintero

La misma misericordia que yo recibí es la misma misericordia que yo siento por ti.

No te aplaudo, pero no te condeno. Eso no me toca a mí. No me gusta tu forma de pensar pero tampoco lo puedo cambiar.

Me desagrada lo qué haces pero sinceramente ni me importa ni me afecta. Eres tú al que le afecta. Tu pensamiento sobre la sexualidad no te hace más importante ni especial, y tienes los mismos derechos que yo o cualquier otro heterosexual. Al final, todos somos iguales.

Si quieres ponerte medias en lugar de calcetines es tu problema. Ponerme calcetines no me hace hombre pero ponerme calcetas tampoco me hace mujer. Así que no creo que tu transformación sexual se consume con una forma de vestir.

Las partes del cuerpo fueron diseñadas por Dios para una función natural. Lo que está fuera de lo natural hace mal y no te lo recomiendo. La ciencia lo puede comprobar.

No importa cuánto te pelees con Dios, el nunca te va dar la espalda, pero tampoco va aprobar tus actos aunque le hagas berrinche, como tampoco aprueba mis errores.

Tómate 1 día de tu vida.

Uno, para pedirle a Dios (no a tu pareja) que te diga:

-Si le gusta lo qué haces
– Si quisiera que cambiaras aunque cueste tiempo y trabajo.
-Si el tiene un mejor estilo y calidad de vida para ti.

Estoy seguro que vas a poder escuchar su voz. Hazle caso a lo que te diga.

La verdadera iglesia de Cristo está esperándote con los brazos abiertos.

Un abrazo,

Lalo

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