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Dediqué gran parte de mi tiempo a mi trabajo y a la vida de la iglesia, porque amaba mucho hacerlo, pero descuidé a mi esposa; hasta que llegó el tiempo en que ella me dijo que la iglesia estaba siendo para mí, más importante que ella.

Por: Redacción

Nacido en Punta Arenas, Chile, David Hormachea es proveniente de una familia numerosa. Después de pasar momentos difíciles con su esposa, decidió enfocarse a ayudar a las familias con problemas disfuncionales que como él mismo afirma, está más que capacitado para brindar su ayuda, ya que él mismo fue su “conejillo de indias” viviendo problemas familiares que él mismo tubo que resolver.

Por ello, nos comenta algunas de las situaciones por las que más atraviesan los líderes cuando deciden llevar a su famillia y al ministerio al mismo tiempo.

¿Qué lo motivo a enfocarse en la familia?
Varias razones, primero yo crecí en una familia hermosa; mis padres fueron muy amorosos, nos enseñaron principios, verdades, valores, una vida ética. Segundo, como amaba a mi familia quise desarrollarla bien pero no tenía la información adecuada, así que trate de hacerlo lo mejor posible. Amaba a Dios, amaba a la iglesia y amaba a mi familia, sin embargo no sabía cómo ordenar mis prioridades.

Dediqué gran parte de mi tiempo a mi trabajo y a la vida de la iglesia, porque amaba mucho hacerlo, pero descuidé a mi esposa; hasta que llegó el tiempo en que ella me dijo que la iglesia estaba siendo para mí, más importante que ella. Fue un golpe duro a mi orgullo y a la vez,  tuve duda del por qué un hombre bueno con una mujer buena que aman a Dios estaban teniendo problemas; al punto de que mi esposa me diga que “la iglesia es mi rival”.

Tuve que conquistar de nuevo a mi esposa, empecé a buscar información, ayuda y no hallé mucho.  Encontré algo que me ayudó a ser de nuevo romántico, y lo hice hasta que mi esposa me dijo que lo había logrado, que ya era otra persona. Simplemente,  volví a lo básico de la vida de una familia.

Muchas personas de la iglesia me preguntaron qué había hecho, y entonces decido compartir lo que había vivido, y a la gente le gustó.  Empecé a incluir en mis charlas temas de la familia que antes no había incluido, pues hablaba de temas de teología.

La tercera razón fue la necesidad de brindar temas prácticos, que fue lo que a mí me ayudó. Mis libros son basados en principios, en pasos prácticos que va desde la identificación del problema hasta la realidad y luego la solución. Me basé en dos temas:  La imposición bíblica y la temática de la biblia y la defensa de la fe.

¿Cómo pueden los líderes hacer un balance entre familia, ministerio y trabajo?
Hay que hacer una profunda reflexión sobre esto y entender pasajes bíblicos que son clave y que yo entendí a la fuerza. Los leí tantas veces, pero no tenían sentido; Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas.” 1 Pedro 3:7

Si yo le doy la importancia a Dios y Su palabra, y entiendo que para poder realizar un ministerio al estilo divino, mi vida tiene que ser una vida que practica la verdad y no solo que la enseña, entonces podre tener la capacidad de hacer cambios estructurales en mi familia.

Hay una relación directa entre la conducta del individuo y su relación con Dios y si yo ignoro las necesidades de mi esposa por dedicarme a mi relación con Dios, estoy irrespetando a mi esposa, y eso obstruye mi oración, es un obstáculo y mi ministerio deja de tener sentido por que en ese momento se vuelve un trabajo. Igual es con los hijos, hay muchos pasajes que debemos entender. La infraestructura de mi hogar debe ser una infraestructura de leyes, de recompensas, de disciplina, de consecuencias.  Si yo no entiendo que mi esposa y mis hijos son esenciales para mi ministerio, nunca les voy a dar la importancia que tienen. Si yo le doy la importancia a Dios y Su palabra, y entiendo que para poder realizar un ministerio al estilo divino, mi vida tiene que ser una vida que practica la verdad y no solo que la enseña, entonces podre tener la capacidad de hacer cambios estructurales en mi familia.

¿Cómo un líder ve el resultado de estos cambios?
Hay que planificar el cambio, no solo sentirlo. Hay que hacer un plan de entrenamiento; nadie puede hacer lo que desconoce o lo que conoce mal, eso demanda un proceso de cambio y aumento de la fe a la virtud.

Las prioridades cambiarán cuando yo entienda que Dios debe estar en primer lugar. Él dice: “¿quieren ser mis discípulos? el que no es capaz de dejar padre, madre, hijos…” ¿Qué significa? ¿Qué tengo que ignorar a mi familia? ¡No! mi primera lealtad tiene que ser a Dios.

Pero cuando mi primera lealtad es Él, dice: si me amáis guardais mis mandamientos… y Él me manda amar a mi familia y enseñarle a mis hijos todos los temas que necesitan saber, los cuales deben ser enseñados por los padres; si no lo hacen rápido y dedican tiempo, es imposible que ellos lo aprendan y el mundo va a ganar su mente y los llevará por el camino equivocado.

¿Cómo ayudan a los líderes a encontrar este balance?
La corporación de ayuda a la familia “De regreso al hogar” tiene como objetivo enseñarle a las personas principios de vida para que aprendan a practicarlos. Los principios son leyes; verdades que nunca cambian, y si los aplicamos, seguro funcionarán.

La solución no es cantar, ir a la iglesia, ayunar, tener el mejor grupo de alabanza…

Lo único que produce una vida transformada es una verdad aplicada. La felicidad de un individuo no depende en tener las cosas deseadas, vivir las circunstancias anheladas, o de estar rodeado de las personas apropiadas, sino en ser la persona que por Dios fue diseñada.

La sociedad va de mal en peor porque el pueblo cristiano no cumple su responsabilidad. Hasta que las iglesias se enfoquen en esto, enseñen esto y den cursos de esto veremos un cambio. La solución no es cantar, ir a la iglesia, ayunar, tener el mejor grupo de alabanza… La práctica de los dones espirituales no produce madurez y no es un sinónimo de espiritualudad, hay quienes practican bien su don, pero son inmorales.

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