Atravesando desiertos

El desierto ocupa un lugar especial en la Palabra de Dios. La Biblia describe el desierto como un lugar de inspiración y exaltación, un lugar donde la gente se encuentra con Dios de una manera nueva y poderosa.

El desierto puede ser un lugar físico, pero también puede ser un lugar espiritual y emocional. Si hoy estas pasando por un “desierto” en tu vida, no te desesperes o frustres sino usa esta oportunidad para experimentar lo siguiente.

El Desierto es necesario para alcanzar la “Tierra Prometida”: El camino a nuestra tierra prometida raras veces es sin escalas, sino pasa por varias paradas. Para José un pozo profundo en el desierto fue la primera parada en un viaje de 13 años a través de la desolación y la desesperación. Esa experiencia en el desierto sirvió para que luego pudiera gobernar Egipto al lado de Faraón en un espíritu de humildad y servicio.

El Desierto produce hambre y sed: La primera tentación que Jesus experimento en el desierto fue tener hambre (Mateo 4.2). David experimentó sed física al escribir el Salmos 63 en el desierto, pero también una sed por la presencia de Dios. En el desierto es posible saborear manjares que usualmente no se tendría.

El Desierto no debilita sino fortalece: Antes de convertirse en rey de Israel, David era un pastor. Parte de su entrenamiento para el liderazgo implicó el combate mano a mano con las bestias del desierto, incluidos el león y el oso. Esa experiencia lo fortaleció para derrotar a Goliat y miles de enemigos físicos y espirituales.

El Desierto no es símbolo de soledad: Elias pensó que ya todo había terminado sin embargo ángeles le rodeaban y servían en medio del desierto (1 Reyes 19.5). Podemos sentirnos olvidados y abandonados, pero ten la certeza que Dios opera aun en el silencio detrás de las bambalinas a tu favor.

A menudo enfrentamos viajes a través del desierto cuando Dios nos lleva a nuestra propia “tierra prometida”. Tal vez sientas que la bendición tarda mucho en llegar y quieras rendirte. Pero ten la seguridad que Dios usará todas las circunstancias para fortalecer tu fe.

Tal vez Dios te ha dado un sueño y ahora parece que se ha marchitado bajo el ardiente sol del desierto. Puede parecerte que Dios no está escuchando tus oraciones. Quiero que sepas que tu sueño aún vive. Dios está contigo, incluso si no puedes verlo, escucharlo o sentir su presencia. Él te está preparando en el desierto para algo grande.

No te rindas y mantente fuerte, sigue presionando hacia adelante y recuerda que puedes tener paz y gozo en medio de la tormenta.


Por: Arnold Enns

Facebook Comments